Vistas de página en total

27 febrero 2006

YO TAMBIÉN.

El derecho de manifestación es un territorio común de cualquier método democrático. Se admite que los ciudadanos, aparte de introducir nuestro voto en la urna con la periodicidad instituida, podemos opinar y podemos manifestarnos. También la Derecha, porque la calle no es feudo propio de la izquierda. Incluso las víctimas del terrorismo poseen ese derecho, aunque se añada a la manifestación el principal partido de la oposición. Eso es el sistema: Gobierno y oposición. Todos disfrutamos del derecho a exasperarnos por lo que nos parezca oportuno. ¿Parece obvio? Pues no lo es tanto, a juzgar por lo que se lee y se oye.
Viene lo anterior al caso porque yo me identifico, en términos generales, con los que se manifestaron contra la negociación con ETA. No estuve allí y desconozco los pormenores, pero me hermano con el planteamiento general porque a los asesinos de Miguel Ángel Blanco y de tantos otros sólo les puedo desear la capitulación. Y ello estaba cerca hasta que se desgarró el pacto entre los dos grandes partidos. Y no fue el de la oposición el que provocó dicha ruptura, sino el que está en el gobierno, en virtud de sus alianzas sorprendentes. Así que lo confieso: Yo también habría ido a la manifestación. Lo siento por los sectarios de índole izquierdista, pero la razón está, en el presente, a este lado de la realidad.

21 febrero 2006

RELECTURA INVERNAL.

Durante el invierno suelo releer más que leer. He retornado a Paul Auster, tal y como ya puse de manifiesto hace unas semanas. Y estos días releo a Huntington. Su “choque de civilizaciones” tiene un alto interés en estos tiempos de mudanza. No es oro todo lo que en la obra reluce, pero apunta cosas. Casi nada es, en el presente, como habíamos conjeturado. No hemos alcanzado la tierra prometida, ni tampoco acaban de consumarse las pavorosas utopías que fueron sueño para algunos y potencial pesadilla para los más. Ni el modelo eurocentrista de las edades históricas ni el teleológico-visionario de los modos de producción. Parece que hay otras realidades distintas a la lucha de clases. Cultura o civilización. Spengler o Toynbee. Frente a nuestra noción lineal del tiempo histórico emerge esa otra del eterno retorno. Choque de civilizaciones. Viñetas de Mahoma y tumultos proclives al yihadismo creciente. Y nosotros, aquí, en el viejo continente, con estos pelos, sin cambiar ni un ápice ese pensamiento ortopédico y progre, poco dialéctico, falto de aquella delicuescencia en el análisis a la que siempre se aludía desde la ortodoxia marxista y estalinista, ignorando la realidad tozuda que, poco a poco, se va imponiendo por mucho que antojemos soslayarla mediante discursos sesudos e intrincados con ínfulas de profundidad.

18 febrero 2006

TIEMPO DE AMENAZAS........Y DE SILENCIO.

Entre lecturas y otros quehaceres de la existencia personal y laboral, me asomo, de cuando en cuando, a los recados mediáticos y me descubro, a la sazón, sumergido en un piélago de peligros: la gripe aviar progresa hacia Europa ante el espanto que produce su potencial mutación; el islamismo yihadista, orquestando campañas y ya plenamente mutado a partir de aquella naciente rebelión de fundamentalismos e intifadas; los fanáticos domésticos, chulos como nunca; y más cosas.
Amenazas varias de ese mundo real que está ahí fuera, al otro lado de la ventana, ajeno a los libros y al universo impreso lleno de ensueños y raciocinios. De pronto, se me han pasado las ganas de leer y entonces me veo perdido en ese océano de discordia que llaman realidad. No me gusta lo que está pasando, me huele a los años treinta, al ascenso del nazismo, que ahora se exhibe encarnado en un nuevo organismo igual de irracional que aquel pero distinto en apariencia, aunque estimule las mismas reacciones tendentes a la postura del avestruz.
Y en eso estamos. Por mucho que nos apostemos de perfil, prospera la marea que irá anegando la libertad (valor supremo) si no le hacemos frente. Allí y aquí. Tiempo de amenazas. Tiempo de silencio.

15 febrero 2006

MEMORIA HISTÓRICA Y TERRORISMO

No creo en la memoria histórica. Sólo en la personal e inmediata, y a medias. La evocación reinterpreta más de lo que quisiéramos. Incluso reconstruye y, en esa reconstrucción, aporta mucha ideología. Pero, ya puestos, si anhelamos implantar esa memoria calificada, utilicémosla para el terrorismo y sus víctimas. Cavilemos sobre Miguel Ángel Blanco, sobre Irene Villa y sobre tantos otros cuando, de manera infausta, nos platican de paz, como si la paz fuera la de los camposantos. Otorgadnos algo y ya no os mataremos. Ese es el mensaje de los terroristas, de los asesinos. Ellos sí que tienen fácil la paz, pues son los que la desgarran cuando asesinan, amenazan o extorsionan. Sólo tienen que renunciar a hacerlo. Pero no. Su paz es la del triunfo. Y ni la victoria pírrica y mínimamente decorosa merecen los que han ocasionado tanto daño. Parece bastante claro. Sin embargo, quienes no están dispuestos a que resulten derrotados alegan argumentos desvergonzados y repletos de inconsecuencias que, repetidas, terminan por parecer una verdad. No. No es el “Síndrome de Estocolmo” la mejor actitud para acabar con el terrorismo. Ni con éste ni con otros que asoman incipientes.

12 febrero 2006

PUDOR, IDEOLOGIA Y DEMAGOGIA

La ausencia de pudor se revela, cada vez más, como un rasgo primordial de estos tiempos. El recato es vergüenza y también humildad. Ni una ni otra parecen abundar en demasía; con frecuencia, expresamos nuestros entresijos ideográficos y sectarios cuando juzgamos hechos y realidades u opinamos sobre los mismos. Lo hacemos además sin modestia y sin la más mínima dosis de mesura intelectual.
Todos poseemos carencias, aunque unos más que otros. Admitirlas es la base de cualquier conducta juiciosa. Pero el sentido común, ya se sabe, no es el más común de los sentidos. Por esos presenciamos una diarrea de aserciones de toda índole, en la mayoría de los casos nacidas del desconocimiento, y aderezadas por la salsa de la ideología concebida como lugar común.
Ya se van muriendo los últimos de Filipinas, los de aquella generación que admitía sus huecos culturales y admiraba la sabiduría. Están siendo suplidos por generaciones pagadas de sí mismas, que repudian cuanto ignoran y hasta desconocen lo que pretenden valorar. La Ideología, aquel numen, deja su sitio a las ideografías como tormenta de verborreas nacidas no del logos sino de tópicos y sentimientos. Ello traslada al discurso político el nuevo lenguaje de la simpleza. Hablémosles en su idioma para que nos entiendan. Pero no es un idioma, sino una enfermedad del pensamiento. No hay pudor y por eso la demagogia está servida.

09 febrero 2006

UTOPÍAS

Soy poco adicto a las utopías. Las imagino dañinas aun cuando se ajusten al ámbito de lo poético-literario. Se exhiben como sueños de la esperanza humana, pero, si llegan a cumplirse, aunque sólo sea un poco, se mudan en pesadillas. Hay ejemplos y no es preciso citarlos.
Todo empieza cuando alguno observa la imperfección del orbe sublunar y se empecina en plantear un futuro perfecto y edénico. Sobre esto, recuerdo una vieja parábola que asomaba en una enciclopedia, o similar, de mi infancia. En ella, un prójimo que medio sesteaba bajo un árbol, se hacia preguntas acerca de la disposición del entorno que avistaba: ¿Por qué otros frutos en los árboles y los melones en la tierra? Cuando le cayó en la cabeza una manzana, advirtió que el planeta estaba bien como estaba (conjeturando que podría haber sido un melón) Creo que se titulaba Parábola de la Divina Providencia. La moraleja era, por supuesto, inmovilista y retrógrada, pero no exenta de gracia. Quienes se empeñan en que variadas utopías, sino quimeras de facto, se hagan realidad, tienden a anhelar que las sandías crezcan en las ramas fértiles retando a la ley de la gravedad. Por eso no me gustan las utopías. Es más, me dan bastante miedo.

08 febrero 2006

MAXIMALISMO VERSUS IRENISMO.

Hordas vociferantes bajo la impronta del fanatismo y de la ignorancia. Eso es, y no otra cosa, lo que hemos visto estos días. No voy a entrar en el porqué. Por qué son fanáticos y por qué son ignorantes. Por qué sus élites son cultas, refinadas e instaladas en una insultante riqueza. Por qué, aún así, reivindican una nueva ideología que utiliza el fanatismo religioso en clave política.
Maximalismo de un lado e irenismo del otro. Ya ocurrió otras veces, porque el miedo es libre y los intereses creados lo elevan a un rango superior. Y, en el fondo de la escena, el Poder, esa esencia que mueve piernas y corazones, que nubla las mentes y debilita los principios. Agítese la mezcla y se obtendrá una explicación.
En cierto modo, la Historia se repite. Dios ayuda a los malos, decían en el medievo, cuando son más que los buenos. O sea, que los ayuda en todo tiempo y lugar. O tal vez no.

05 febrero 2006

PAUL AUSTER Y EL OLVIDADO SENDER

Domingo de febrero. Ayer terminé de leer "El libro de las ilusiones", de Paul Auster. Lo había empezado el viernes por la noche, lo que quiere decir que me enganchó, y ello no es poco llegada una edad en la que uno se vuelve cada vez más selectivo desde el punto de vista literario. Auster es un gran narrador, un novelista. Como Vargas Llosa, o como Sender, se muestra capaz de crear historias y de absorber la mente de sus personajes. El resultado salta a la vista para quien se enfrasque en su lectura.
En esta obra, como en la de cualquier gran novelista, tal vez como en la vida misma, operan dos fuerzas: el azar y la necesidad. El primero está presente en la concatenación causal de los hechos y condiciona el devenir de la trama. La segunda viene impuesta por la omnisciencia del narrador y da sentido al argumento. Esa dialéctica sencilla, pero irrefutable, es la clave de todo, añadiéndole, por supuesto, la pericia técnica y el dominio de los recursos de la lengua. Por eso, en cierto sentido me recuerda a Sender, ese gran escritor español del exilio que parece olvidado en el presente, a pesar de su pluma prolífica, sugerente y productora de un singular universo literario.
No sé por qué, pero es lo que me ha sugerido, de rebote, la lectura de la citada obra de Auster. ¿ Por qué tan olvidado Sender?. ¿Por qué?.

03 febrero 2006

AIRES DE LIBERTAD

Muñoz Molina escribió “Sefarad”, un excelente conjunto de relatos cuyo nexo común es el totalitarismo del período de entreguerras, incluyendo tanto al nazismo como al estalinismo. No corrían aires de libertad en los años treinta. En Alemania, habitada al parecer por un pueblo culto, se iba creando esa atmósfera asfixiante mediante la cual toda dictadura totalitaria va envolviendo al todo social en una maraña de ambigüedad y silencio. Del otro lado, en la vieja Rusia se imponía un régimen liberticida con la complicidad de muchos intelectuales. Barbarie y persecución en ambos casos. Como los dos tiranos llegaron a pactar no se advirtió el peligro hasta que ya era tarde (por mucho que se quiera reconstruir la Historia, el antifascismo no existió durante años más que de boquilla). No corrían aires de libertad, pero nadie parecía darse cuenta, tal y como parece indicar el vergonzoso irenismo de las potencias democráticas de entonces frente al avance sin complejos de los liberticidas. El resultado fue el que fue. Lo digo porque tampoco en este presente corren aires de libertad. A mí no me lo parece. Y los amigos de la tiranía están a nuestras puertas, sino ya dentro como caballo de Troya. Por eso vuelvo, una vez más, a recordar aquellas palabras de un lúcido dramaturgo: Primero vinieron a por mí……………..y lo que sigue.

01 febrero 2006

CIENCIA Y MILENARISMO

La ciencia y la fe eran, en otro tiempo, mundos aparte, compartimentos estancos y distantes. Razón o creencia. Matemáticas o Apocalipsis. Hoy parecen fundirse o complementarse y, al menos a través de los medios, nos llegan mensajes que parecen retrotraernos al milenarismo medieval. El asunto del fin del mundo toma ahora aspecto racional y se nos ofrece en forma de catástrofes ambientales. Los nuevos capiteles en los que se esculpe la mala nueva pertenecen a la galaxia McLuhan, en la que el medio no es el instrumento para transmitir algo, sino el mensaje mismo. Y eso dificulta las cosas. Como no hay mucho sentido crítico y como la Ciencia se nos envía a la manera de verdad revelada, nadie osa levantar la mano para perpetrar una mínima disensión de los principios establecidos. Por eso anuncio desde aquí: Hay otras verdades; lean y naveguen (por Internet), comparen y si no encuentran nada distinto, acepten lo que afirman los milenaristas. Se preguntaran, en caso contrario, quienes son los verdaderos científicos como en otro tiempo se planteaban, quienes tenían esa posibilidad, cuál era la verdadera religión.

29 enero 2006

NIEVE Y OTRAS COSAS.

Fin de semana blanco. Ayer nevó sin tregua y, hoy, en este domingo de enero, el paisaje que se observa desde la ventana se ofrece blanco. Ambiente gélido. Aprovechando estas inclemencias leo a Paul Auster al abrigo de la calefacción. Se trata de un libro autobiográfico, "A salto de mata", y sus páginas aumentan la sensación de invierno y melancolía. Pero no nos engañemos. Allá, al otro lado de la ventana de este piso de clase media, sigue moviéndose el mundo: muertos en la carretera y tormenta política en relación con eso que llamamos, de momento, España. Y los políticos, ajenos al desaliento, sin demasiada obsesión por la Verdad, hacen demagogia; lanzan proclamas inverosímiles para amodorrar nuestro pensamiento.
Lo dicho: niños en trineo por los parques, calor del hogar y, en lo relacionado con la cuestión política, cabeza caliente y pies fríos. Lo blanco será negro, como la nieve pisada y revuelta, y lo negro, blanco. Verán como consiguen que así sea en este país de charanga y silencio.

27 enero 2006

SENTIMIENTO Y NACIÓN

Sentimiento. Según el diccionario, “impresión que producen las cosas o los hechos en el ánimo”; también puede referirse al propio “estado de ánimo” o, asimismo, a la “parte emotiva o afectiva de una persona”. Sea cual sea la acepción que queramos considerar, el sentimiento es subjetivo, individual, ajeno a las consideraciones objetivas o supraindividuales. Como antídoto del predominio del sentimiento y de la subjetividad, está la Razón, diosa apolínea. Frente a la percepción, el raciocinio.
Nación. Puede ser un sentimiento. O un contexto étnico-cultural. También está la nación política, compuesta por ciudadanos que comparten un espacio de soberanía, regida por un Estado y actuante en un territorio. Desde ese punto de vista, la nación española nace con la Constitución de 1812 sobre la base de un espacio de soberanía preexistente: Hispania romana, reinos cristianos peninsulares, Monarquía Hispánica, etc. Desde entonces, y sin menoscabo de las distintas maneras políticas en que se ha venido encarnando, existe nuestra nación, con su lengua común, sus instituciones y como espacio común de ciudadanía. Pero, una vez más, regresa la secular tendencia centrífuga, heredada del 98 y profundamente reaccionaria.
Quieren debilitar los lazos comunes sin que duela y utilizan la anestesia de los discursos y de los lugares comunes. Pero, frente a la quemazón del sentimiento, está el ejercicio de la razón. Hagamos uso de ella, no nos dejemos adormecer por el nirvana seráfico de la subjetividad, de nosotros y ellos. Nuestro deseo debe ser que nuestros hijos, y nuestros nietos, sean españoles e, incluso, europeos; admitamos el debilitamiento de nuestra soberanía sólo para diluirla, en su caso, en círculos concéntricos de radio mayor, nunca para romperla en taifas viejos de rancio sabor señorial, oligárquico y, en casos, casi de signo feudal.
¡Viva la Razón y abajo la superstición! Es lo único que se me ocurre en este triste contexto marcado por la más burda propaganda.

26 enero 2006

ÁNGELES, DEMONIOS Y CRETINOS.

No sólo hay ángeles y demonios. También están los cretinos. Y es esa una posibilidad muy a tener en cuenta. Siempre pensamos en el Bien y el Mal como opuestos que se oponen y que, incluso, pueden llegar a mezclarse dialécticamente. Sin embargo, cada día estoy más convencido de que, al margen de todo ello, está la estupidez o cretinez, que también fabrica su propio pensamiento sobre el mundo.
El cretino, más que interpretar la realidad, la inventa, la crea a su imagen y semejanza. Confunde, por otra parte, sus deseos con el universo objetivo y la pulsión de su ego limitado con un panorama de futuro. Así, lo revuelve todo en una pasta densa y promueve una suerte de ideología para consumo no sólo de otros cretinos sino también de muchos de quienes se tienen por perspicaces e inteligentes.
Crece, cada vez más, la visión del mundo de estos coetáneos de corto entendimiento y largo alcance. Ándense con cuidado, no vayan a caer en sus redes.

20 enero 2006

FANATISMO SIN FRONTERAS.

Falta una ONG con ese nombre: “Fanatismo sin fronteras”. Para ayudar, ya sin tapujos, como otras, a toda la pléyade de totalitarismos que se esconden bajo las faldas de la lucha contra la injusticia, o contra la pobreza, que no es oro todo lo que reluce.
Ironías aparte, el fanatismo está en muchos sitios y en muchas conciencias. No busquéis al fanático entre los que tienen aspecto de ello. No. Entre los de verbo amable, aspecto convencional y mirada afable, también hay muchos. Por acción o por omisión. Gentes que salen a cenar, y que se preocupan por sus amigos y que sonríen. Pero, en el fondo, tras una aparente permisividad, atesoran el odio o la rigidez que lleva desde vagos sentimientos, o desde lugares comunes en lo ideológico, al fanatismo. Por decirlo de otra manera: no confundamos a los fanáticos con los locos. El aparente, el que vemos venir, ese podrá serlo (fanático) pero es más que nada un cretino o un orate. Sin embargo, los otros, los que no lo son tan claramente, los que administran su manifestarse ante los demás, los que van creciendo cada día más en número, esos son el verdadero peligro.
Entre ellos, me inquietan los que tienen su origen en una creencia dogmática e irracional pero poseen poder económico para comprar opiniones y conciencias, o al menos para adquirir el silencio y pasar por ciudadanos moderados. Nada más. Quien quiera entender que entienda.

19 enero 2006

ALMA Y SALUD

En otros tiempos, se trataba de salvar el Alma, esa esencia incorpórea y eterna que podría condenarse a perpetuidad por ausencia de virtud o por dolo pecador. La consecuencia fue la negación del cuerpo e, incluso, la persecución y demonización de todo lo que significase la satisfacción del mismo.
Predominó, después, entre los que se alejaban de la Iglesia, una perspectiva más o menos hedonista que se plasmó en el "aquí y ahora", en el derecho a buscar el paraiso en este valle de lágrimas. En otras palabras, nos fuimos haciendo ateos o agnósticos, pues en eso consistía el progresismo. Pero, poco a poco, el papel que antes desempeñaba el Alma inmaterial fue jugándolo el cuerpo. Y lo que ahora debemos salvar es nuestra anatomía y fisiología matérica. La salud se va, así, convirtiendo en una nueva religión y ya no se considera pecado lo que perjudica al Alma, que ni siquiera sabemos que exista, sino lo que perjudica al cuerpo. Mas, ¡hay amigos!, volveremos a recuperar, me juego los dedos de una mano, los viejos pecados capitales, porque verán ustedes como, al final, la gula o la lujuria, verbigracia, serán tan nocivas para el cuerpo como lo fueron para el Alma. Y la nueva inquisición dependerá entonces del Ministerio de Sanidad.

17 enero 2006

DEMOCRACIA AVANZADA.

En los últimos días me he topado con este concepto. Y miedo me da, porque quienes adjetivan a la democracia es porque se alejan de ella en sus pretensiones o porque la consideran un medio para un objetivo totalitario. Recordemos expresiones como “democracia popular” o “democracia orgánica”. En ninguno de los dos casos estamos hablando de democracia.
En cuanto a democracia avanzada, no sé a qué se refieren quienes usan el término. La democracia no es ni avanzada ni retrógrada, sino un sistema político e institucional basado en la soberanía nacional, el sufragio y la las libertades individuales. Otra cuestión son las intenciones o hechos de quienes gobiernan en cada momento. Pero hablaríamos entonces de gobierno avanzado o retrógrado, sin extender el calificativo al sistema en su conjunto.
No me gusta, por tanto, ese concepto, o anticoncepto, al que me estoy refiriendo. Me produce inquietud y desconfianza. Quiero democracia sin adjetivos, sin tutelas y sin expedidores de certificados de pureza democrática.

15 enero 2006

DEJÁ VU

Este silencio de domingo invernal es tal vez metáfora corpórea de otros silencios no menos expresivos, aunque apenas se adviertan por desarrollarse en medio del ruido. No me refiero al silencio de la boca cerrada ni al de la armonía de las esferas, sino al de mirar hacia otro lado cuando los hechos que suceden nos desbordan intelectualmente o nos producen miedo. Lo mejor entonces es no aceptar los hechos y hacer como si no existen. Por explicarlo de otra manera, es la responsabilidad por omisión a la que ya cantó, en tiempos lejanos pero cercanos, Bertold Brecht: Primero vinieron.............etc. Como soy amante de la Historia y de las historias, tengo entonces una vaga sensacion de eso que se denomina "dejá vu".

12 enero 2006

SOBRE HÉROES Y TUMBAS

No soy hombre de un solo libro y, tal vez por ello, nunca he sido dado a convertir una obra literaria en libro de cabecera. Pero si me obligaran a ello me inclinaría por "Sobre héroes y tumbas", de Ernesto Sabato. ¿Por qué?. No hay muchos mamotretos que yo haya releído más de dos veces.
Es un microcosmos único lo que el argentino entreteje en sus páginas. Y presenta una doble cara, un constante enfrentarse de los opuestos, porque Sabato es escritor de emociones y obsesiones más que diseccionador de realidades supuestamente objetivas. Hay escritores profesionales y prolíficos que escriben sobre casi todo, algunos con sublime y meritoria pluma, como Vargas Llosa. Sabato, por el contrario, es de los que sólo fabulan sobre sus propias obsesiones, que son en gran parte las del siglo XX y los de una porción de ese siglo que al autor le cogió joven. De este modo, nos encontramos con la oposición entre lo racional, encarnado por la ciencia y la ideología, y el lado oscuro del mundo y de la mente, que aparece aquí como fuente de pavor más que como inspirador de regocijo intelectual (En Borges, hasta lo mágico y misterioso se presenta bajo la apariencia de una placentera simetría). Se trata en suma de un desgarro entre dos orbes que obsesiona al escritor, convertido aquí en personaje y que, desprovisto de la seguridad del racionalista, tiene dudas de su fe en la razón, cuyo sueño, y eso lo supo ya Goya, engendra monstruos.
En "Sobre héroes y tumbas", como libro dentro de otro libro, aparece un delicioso "Informe sobre ciegos", pieza única y extraña. Pero, enfín, lean a Sabato, que no se arrepentirán.

11 enero 2006

Nacionalismo y lengua.

El nacionalismo, siguiendo a Jon Juaristi, no sería más que melancolía. Por eso tuvo tanto que ver el romanticismo, con su carga de sentimiento y de subjetividad, en su desarrollo. No obstante, podriamos distinguir entre nacionalismo político y nacionalismo étnico. El primero se relaciona con la conciencia ciudadana, con el orgullo de pertenecer a una comunidad política de derechos; el segundo es otra cosa que yo no sabría definir. Dicen que no hay nación sin lengua y ello es falso. Lo que no hay es nacionalista étnico sin lengua, pues el nacionalismo político no necesita de ella en absoluto. De este modo, toda América es una suma de naciones políticas, en las que se habla el inglés, el español o el portugués, que no son lenguas propias de aquellos pagos, sino que proceden de la vieja Europa. Y nada más. Era una simple aclaración para desorientados.

06 enero 2006

REYES MAGOS

Esos tres sabios que vienen de Oriente, y que practican la magia, regresan cada año en el eterno retorno propio de los mitos. Tienen un duro competidor que proviene del frío y viaja en un trineo volador. Camellos contra renos desde el punto de vista de la fuerza motriz, y Sol Naciente versus Mundo Boreal. ¿Qué nos traen?. Parece ser que ilusión adquirida en toda una caterva de centros comerciales, porque se dice que estas fechas son cada vez más consumistas y alejadas del verdadero significado de la buena nueva. En eso coinciden católicos y progres poscomunistas, en denostar al consumo. Pero yo sigo prefiriendo la ilusión a la nada, pues, a pesar del desenfreno comprador (según dicen), el materialismo comercial es un mal menor si lo comparamos con la mezquindad de la pobreza.
Salud y regalos para todos.

05 enero 2006

UN NUEVO AÑO

Hemos llegado a un nuevo año depués de un tránsito a la vez lento y rápido. Y nada nuevo bajo el sol. Por el camino, desde agosto, he releído a Sender, ese viejo olvidado: su CAROLUX REX, así como LA AVENTURA EQUINOCCIAL DE LOPE DE AGUIRRE, han vuelto a mí después de casi veinte años. Y siguen vivos. Colean.
Pero también colea la cretinez pesada, e inasequible al desaliento (los tontos nunca descansan ni dejan de serlo), de estos tiempos sectarios y acríticos marcados por la impronta de tópicos oscuros y bien manejados por aquellos que, desde su poder, siguen pretendiendo engañarnos.

03 enero 2006

EL FILÓSOFO.

Reconozco que Gustavo Bueno es el Filósofo. Ya en la senectud, recoge los frutos intelectuales de toda una vida de trabajo y de preparación. Es posible que, con frecuencia, sus "pensamientos" disgusten a muchos en estos tiempos de conformismo y tópicos. Pero es que Don Gustavo cumple con la función de su rango y condición, con la vieja necesidad de que alguien provoque a los bienpensantes. Así se ha producido, en nuestro mundo occidental, la evolución de las ideas.
Cuando leo sus obras, me recorre un ramalazo de admiración, unida a una estimable dosis de envidia. Justo cuando el pensamiento se empobrece y se resume en la repetición de los lugares comunes o en la plasmación de lo políticamente correcto, este filósofo pone los puntos sobre las íes a base de rigor y de análisis. Recomiendo su lectura como una buena manera de comenzar el 2006 y como una vacuna contra lo que el mismo llama "pensamiento alicia".

26 agosto 2005

SOBRE ALVARO MUTIS

Estoy leyendo a Álvaro Mutis, un autor que, hasta ahora, era sólo un nombre conocido. Me lo recomendó un amigo y me hice con uno de sus libros, Empresas y Tribulaciones de Maqroll el Gaviero. Tiene una prosa limpia y perfecta, con ese toque neblinoso de los hispanoamericanos. En forma de diario, narra las aventuras de su personaje, arquetipo del destino y epítome de un existencialismo entre perplejo y pesimista. Recomiendo su lectura.

RELATIVISMO CULTURAL.

Hace ahora un siglo, la antropología victoriana estaba en trance de acuñar el concepto de evolucionismo cultural; se trataba de un esquema evolutivo de la humanidad que distinguía tres etapas en el desarrollo de la cultura: salvajismo, barbarie y civilización, correspondiéndose la última con la sociedad británica y europea de la época frente al atraso de otros continentes como el africano o el asiático. El evolucionismo cultural sirvió para justificar el colonialismo y, por ello, poco después, el concepto de relativismo cultural supuso una nueva perspectiva que daba el mismo valor a todas las culturas desterrando cualquier posible justificación de la superioridad de unos pueblos sobre otros. Y, aunque, según parece, el padre del relativismo, Levi-Strauss, apostató del mismo al final de su carrera, su construcción conceptual ha llegado hasta nuestros días a través de la noción de multiculturalismo.
A partir de lo anterior, se puede decir que el relativismo multiculturalista forma parte, junto al antiamericanismo guisado durante la guerra fría, del inconsciente colectivo de la izquierda europea, constituido como una suma de ideas y sentimientos que mezclan el complejo de culpabilidad histórico con otra serie de compulsiones ideológicas. Dichas compulsiones se reflejan en el rechazo visceral, y la posterior descalificación moral, de cualquier afirmación que huela a superioridad de la cultura occidental. Pero a los jóvenes izquierdistas y a los viejos progres cabe preguntarles si consideran que una sociedad democrática, plural, laica, interconfensional y en la que la libertad individual esté por encima de casi todo les parece, o no, preferible a una sociedad dictatorial, autocrática, cesaropapista y sin libertades; puede ser que les parezca mejor ( evitemos el término superior para que no sufra el inconsciente) o que todo les parezca relativo en cuyo caso no tendremos armas morales para luchar contra opresión alguna. Porque tal vez no sirvan tantos matices y puntualizaciones que se presentan como subterfugio para no tomar partido. Recordemos que, durante los años treinta, una parte importante de la izquierda relativizó el peligro hitleriano poniéndolo en igualdad de condiciones con la opresión capitalista; y, al final, hubo de ser el representante de esa opresión capitalista, EEUU, el que, junto al sacrificio de muchos europeos, terminó con una pesadilla nada relativa.
Tal vez por todo ello no sea el momento para el relativismo cultural, sino para la defensa de la civilización democrática y laica frente a la barbarie del fanatismo y la superstición. Llamémosle como queramos ( para no herir inconscientes o conscientes susceptibilidades), pero esa es la única realidad.

SOBRE LA SOLIDARIDAD

SOLIDARIDAD.

Este vocablo pentasílabo y polisémico es como el fantasma del comunismo en los tiempos decimonónicos. Recorre Europa, y el mundo entero, y se pronuncia millones de veces cada hora bajo prosodias distintas y distantes. La solidaridad es hoy la llave que abre las puertas de los corazones y la tarjeta de visita que nos identifica como miembros del club de lo políticamente correcto. Ya nadie quiere pasar, a los ojos de sus compañones y coetáneos, como vacío de ella y pronto los padres más papistas dirán, ante el hijo descarriado, aquello de antes muerto que insolidario, poniendo este adjetivo allí donde, en otros tiempos, ponían otro alusivo a las inclinaciones eróticas de sus retoños.
No vamos a engañarnos. Ser solidario, amén de otorgar una precisa estimación social, sale barato. Apadrinar un niño o contribuir al sostenimiento financiero de una ONG es más económico que tomarse un par de copas o que cenar el sábado en una parrilla de las afueras y contar al resto de comensales lo tranquila que nos ha quedado la conciencia. Y ello si nos referimos a ciudadanos normalitos en cuanto a poder monetario. No digamos nada si los solidarios son esos otros que viven en una urbanización de lujo, a salvo de negros, extranjeros y demás delincuentes. Todavía más barato.
La noción de solidaridad ha ido sustituyendo a la noción de buen católico: caridad para tranquilizar las conciencias y ritos eucarístico-comulgatorios en forma de maratones de ayuda, rastrillos y otros eventos. Durante los años cuarenta y cincuenta, en España, el calificativo de católico era casi sinónimo de buena persona. Hoy ocurre lo mismo con el de solidario.

Por otra parte, hasta no hace muchos años se distinguía entre la solidaridad propia de la izquierda y la caridad inherente a la derecha. También ese matiz va desapareciendo. ¿ Recuerdan aquellos dos fantasmas a los que cantaba Luis Eduardo Aute?. Representaban dos extremos esperpénticos de la realidad socio-política, enfrentados en el fondo y en la forma. Hoy ya no sería tan fácil distinguirlos como en la canción, pues, poco a poco y subrepticiamente, se igualan, al menos en su apariencia, bajo el disfraz de dama postulante.

FDO. JUAN ANTONIO FREIJE.OVIEDO

MIS LECTURAS.

Algunas lecturas son definitivas. Ernesto Sabato, muy argentino, escribió Sobre héroes y tumbas; se trata, para mí, de una obra cumbre del siglo XX. Aconsejo su lectura: contiene muchas cosas pero, sobre todo, muestra y sugiere ese desgarro del siglo entre subjetividad y objetividad, entre el mundo de la luz y la razón y el de la oscuridad. Pero mejor leerlo.....
Umberto Eco es otro de mis autores: aflora en él una especie de obsesión por la relación entre realidad e interpretación. Se conoce mucho El nombre de la Rosa, pero El pédulo de Foucaul tiene incluso más interés. Aconsejo su última publicación, La misteriosa llama....., donde aparecen, reformuladas desde otro punto de vista, las viejas obsesiones del autor.
También cabe citar a Vargas Llosa, de quien no diré más. Y entre los españoles, Juan Marsé merece la pena. También una obra en concreto de Muñoz Molina, Sefarad.

NO ME RECONOZCO

Eran tiempos de ilusión. Nos decían que el sentido crítico era el mejor de los sentidos, y lo hacían desde púlpitos laicos como las columnas periodísticas o aquel lugar plagado de playeros y otros calzados juveniles al que denominábamos Universidad. Después, el sentido crítico dejo de ejercerse o se ejercía como si quienes lo hacían no estuviesen ya en el poder, que ocupaban como sin ocupar, como de oyentes.
Y el tiempo pasó. Y todavía hoy siguen diciéndonos que el sentido crítico es ese conjunto de tópicos que entonces acuñaron y nos transmitieron a quienes todavía éramos jóvenes. Y así estamos, en la derrota del pensamiento, en el conformismo de esa izquierda sociológica que lee El País y escucha la Ser, que va al cine, que se pone las orejeras para no salirse del carril de lo políticamente correcto. Y, entonces, a mí, que apenas comenzaba la adolescencia cuando murió el Caudillo, me viene al recuerdo de aquella España que llegué a vislumbrar entre la niebla de su final y no consigo diferenciarla en mucho de ésta. Es como si el franquismo sociológico, poco a poco, se hubiera ido trasladando desde allí hasta aquí, cambiando sus mitos o sus tic ideológicos, pero mostrando el mismo conformismo intelectual, la misma desgana, el mismo silencio ante lo intolerable.
Lo dicho. Yo era entonces muy joven y de izquierdas. Pero no me reconozco en esa España progre de charanga y secta.

23 agosto 2005

LA LIBERTAD

Mucho se ha escrito sobre eso que llamamos libertad. Es ella escurridiza y muchos de los que abordan sus entresijos se sumen en un piélago de abstracciones acerca del libre albedrío. Pero la libertad es una y se relaciona con el individuo, esa gran conquista de las sociedades occidentales contemporáneas que se contrapone al enclaustramiento de universales como nación, clase, tribu o grupo.
No lo ven así, sin embargo, quienes profesan un tipo de pensamiento que se podría calificar como ortopédico; quienes consideran que hay valores superiores que justifican la anulación de los derechos y libertades individuales, sean esos valores de tipo religioso, nacional o social-revolucionario; quienes practican la doble moral cuando de libertades se trata.
Tiene, pues, muchos enemigos la libertad, porque la tememos aunque la amamos, porque, aunque sea un tópico, es siempre revolucionaria y porque defenderla es actitud que no puede ser afrontada con matices. Y los pensadores ortopédicos ( cuya rigidez elucubrativa se debe a prejuicios ideológicos, políticos o morales) matizan siempre.
Conceptos como ciudadanía o democracia nacieron y se desarrollaron en el mundo clásico antiguo a partir de la superación de las relaciones sociales gentilicias, parentales o tribales. Ese primer alumbramiento del individuo debe servirnos como referencia para este presente confuso. Porque sólo la libertad individual (y, por ende, la democracia) nos puede conducir al progreso. Los liberticidas son siempre reaccionarios aunque se presenten como mal menor o lacra necesaria.