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12 noviembre 2016
TARTESSOS
LOS NOMBRES DE ESPAÑA.
SOBRE ESPAÑA
24 abril 2016
QUINTO FABIO MÁXIMO
General
y estadista romano, nacido en el año 275 a.C. y muerto en el 203 a.C., que fue
apodado Verrucosus (por una gran verruga que tenía en el labio
superior) y Cunctator (por defender la táctica dilatoria a la hora
de enfrentarse a los cartagineses). Nombrado
dictador de Roma, por aclamación popular, ante el imparable avance de Aníbal en
la Segunda Guerra Púnica (218/202 A.C.),
adoptó pronto la estrategia que le ha hecho pasar a la Historia como
ejemplo del dontancredismo, ese procedimiento consistente, a grandes rasgos, en
ganar tiempo frente a un problema no enfrentándose de manera directa al mismo,
actitud hoy habitual, sobre todo en nuestro presente político, pero que no
gustó a los generales y estrategas romanos, a pesar de los éxitos
iniciales. En efecto, rehusó siempre el
choque directo con las tropas cartaginesas,
promoviendo los ataques por sorpresa o la retirada ante el desastre
seguro; en síntesis, lo que denominamos "guerra de guerrillas". Pero acabó siendo relevado. Su estrategia fue retomada, en el campo
político, por algunos socialistas ingleses del siglo XIX, fundadores de la
sociedad fabiana en defensa de una vía gradual hacia el Socialismo, origen del
Partido Laborista y, en general, de la Socialdemocracia. Fue así Fabio un general cuyo nombre acabó
grabado en los anales de la ideología contemporánea.
17 julio 2015
LA LIBERTAD DE NUEVO.
La Libertad, y me
refiero a la libertad individual y cívica, siempre está en peligro. Por mucho que en nuestras sociedades occidentales la percibamos como un paisaje de fondo, olvidando su carácter reciente y frágil,
los liberticidas acechan siempre y van tomando distintos pelajes según cada
circunstancia. ¿ Quiénes son y dónde se
esconden? Para responder a la pregunta,
conviene tener claro que no hay libertad sin pluralismo. Busquemos, pues, a los enemigos del mismo,
amantes de la uniformidad y el sectarismo, y nos iremos acercando. Están cada vez más por todas partes y sus
variados discursos de índole religiosa, política o medioambiental, por citar
algunos ejemplos, tienen siempre en común esa idiosincrasia de saber dónde está
el Bien . André Glucksmann afirmó en una ocasión que fue muy positivo, para las sociedades europeas
posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el estar todos de acuerdo acerca de
dónde estaba el Mal, y que el problema se genera cuando una parte cree saber
dónde está el Bien. Y ello va ocurriendo
cada vez más. Por eso la libertad, esa
libertad individual y cívica a la que aquí nos referimos, está amenazada.
22 marzo 2015
DE MUTATIS MUTANDO.
Me pregunto si es
posible cambiar el orbe, en el sentido que a ello se le suele dar, entendido como
un acto de voluntad. Es cierto que el
mundo cambia, no permanece inmutable, pero lo hace a pesar de nosotros y con
nosotros, no como un efecto proyectado de antemano. Y los intentos para hacerlo
así, para alcanzar la nueva sociedad y el nuevo hombre, han sido hasta ahora
sueños que acabaron convertidos en espeluznantes pesadillas. La sociedad y sus estructuras evolucionan, o
involucionan, al margen de nuestros deseos, como consecuencia de movimientos de
fondo asociados a cambios técnicos; los supuestos visionarios, adelantados o
adalides que, subidos a la cresta de la ola de esas mutaciones, emergen como
responsables de las mismas no son otra cosa que expresión e instrumento de
ellas. Desconfío, pues, de los predicadores civiles y laicos que, como los
otros, prometen felicidad y buenas nuevas, pero que no son más que sectarios
mensajeros del sufrimiento. Es por ello
que prefiero la evolución a la revolución y, en todo caso, soy más partidario
de morir de sed que ahogado por las tempestades provocadas para revertir aquella.
08 agosto 2013
Milenarismos.
El milenarismo siempre vuelve. Tal vez forma parte de nuestra esencia, o lo llevamos en los genes culturales o memes. Está en el cine y sobrevuela las nuevas ideologías, ¿o religiones?, que se alimentan de lo medioambiental. El tópico del "finis orbis" se instala cada vez más en la literatura audiovisual, y escrita, de consumo masivo. Y vende mucho. Apela a una parte visceral, e irracional por ende, de nuestro yo desestructurado. Cabe preguntarse qué tiene de real esa sensación de decadencia y deterioro. Yo creo que nada. El mundo, nuestro mundo, ha estado siempre en decadencia y es posible que, a escala de cada vida humana, nunca haya habido buenos tiempos. Las épocas doradas sólo existen en el pasado o en el futuro, como nostalgias o utopías. La cruda realidad del día a día instala en el pensamiento superficial una suerte de "déja vu" que deviene en milenarismo de andar por casa. Pero sólo se trata de eso. De una percepción del denominado pensamiento débil.
16 junio 2013
LANDERO
Es un prosista de
quien se platica poco. Pero tiene
incondicionales, entre los que se encuentra el que suscribe. Se trata de Luis Landero, extremeño y
profesor, que podría convertirse en autor de culto con el tiempo. Su principal problema es que se inició con
una obra maestra, “Juegos de la edad tardía”. Mejorarla con las siguientes es
tarea casi imposible. Sólo con esa
novela, sería ya un grande de la literatura en castellano. Luego nos deleitó con alguna otra y, hace
poco, salió la última, “Absolución”. El
mundo y los personajes de Landero nos remiten a una suerte de cosmos atemporal
en el que antihéroes solitarios, desclasados e irrepetibles se mueven en un
entorno propio marcado por esa especie de absurdo de baja intensidad, de
esperpento atenuado por el reflejo de la otra realidad, la convencional, que
aparece en estas obras a la manera de un escenario a la vez claro y desdibujado
por la retranca propia de la parte occidental de la Península Ibérica. Se suma a todo ello un lenguaje cuidado y
preciso. Y siempre mostrando una lucidez
de fondo que es tal vez la clave que convierte a este autor en escritor
profundo.
10 junio 2013
INVENTAR EL PASADO.
Idear el pasado para
controlar el presente y el futuro. Es el
método añejo de los opresores. Las
grandes religiones, los grandes imperios, los totalitarismos del siglo XX y los
nacionalismos de hoy han esgrimido, y esgrimen, esa vía. Se encomiendan a la estolidez o pereza mental
de la masa y, poco a poco, van fraguando
esa perfomance de la Historia inventada.
Por tanto, el pasado sí importa.
No es baladí el montaje historiográfico.
En el pasado, reconstruido en forma de revelación, de glorias nacionales
o de urdimbres fenomenológicas que justifican el presente o lo que se formula
para el futuro, anida el nihil obstat para los novicios de tirano.
Lo que para el
cristianismo de Nicea, y para la Iglesia Católica, supusieron los evangelios
canónicos, lo supone hoy la Historia reinventada por los nacionalistas, como lo
supuso la que se rehizo a mayor gloria de Hitler, de Stalin o del alzamiento
nacional, en el caso de España.
Por eso los
nacionalistas sin Estado le dan tanta importancia a la Historia de su suelo. Y se empeñan tanto que acaban por imponer esa
visión mítica o fantaseada. Los demás,
vamos desistiendo de rebatirles, como si pensáramos que, al fin y al cabo, el
asunto no tiene importancia. Pero la
tiene. De ahí ese afán recurrente en inventar la Historia, o en mudarla de
acuerdo con los intereses presentes. Y es que, sin duda, el procedimiento
sigue funcionando.
10 abril 2013
COACCIÓN
La coerción ha venido siendo, en nuestra historia
humana, una de las varias formas de ejercitar
violencia sobre los otros, de obtener su forzada anuencia a nuestras
pretensiones. Sea individual o
colectiva, la coacción es parte integrante de la metodología de la imposición,
aunque a veces pueda parecer, al observador negligente, una especie de extorsión
de baja intensidad o una acción enaltecida por sus fines. Sea como sea, es bastante vieja y tal vez
consustancial con la índole humana. Incluso
puede ser justificada, o considerada loable, desde la perspectiva de una moral
concreta ( la moral de una banda mafiosa, verbigracia, incluye como aceptables
acciones que, en otro contexto social, serían inaceptables), pero nunca desde
un punto de vista ético, tanto si nos referimos a la ética individual como si pensamos en la ética del Estado
entendido como representación de la comunidad política.
La pensemos como la pensemos, y sean sus fines los
que sean, la coacción es siempre coacción. Su aceptación supone adentrarnos en un piélago
de peligros. Siempre los medios espurios
conducen a fines de su misma naturaleza.
07 enero 2013
OTRO APOCALIPSIS
Ya han pasado casi
veinte días desde la fecha ajustada para el fin del mundo, para la parusía maya
divulgada a bombo y platillo por los medios y la Red, e incluso creída a pies
juntillas por algunos que se disponían, táctica y estratégicamente, para el día
siguiente al cataclismo. Al fin y al
cabo, el milenarismo ha estado presente, desde hace mucho, como elemento
constititutivo de esta civilización occidental, judeocristiana o fáustica que
ha devenido en civilización universal.
Desde la edad media, con el Apocalipsis
de San Juan como referencia, se ha ido forjando
esa visión lineal del tiempo que nos
caracteriza, y que ya sistematizó Joaquín de Fiore, monje medieval italiano que
propuso la sucesión de las eras del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Esta noción lineal asimismo está presente en
la idea de Progreso que toma cuerpo desde la Ilustración pero, sin duda, nutre
de alguna manera a todos los milenarismos actuales expresados en forma de utopía,
conspiracionismo o ecologismo radical.
De momento, nos hemos salvado del último apocalipsis. ¿Cuál será el siguiente?
02 diciembre 2012
EXPLICACIONES SIMPLES.
Simplificar la
realidad es, muchas veces, indispensable para comprenderla o explicarla. Las apeladas Ciencias Sociales así lo hacen,
porque es la única manera para desarrollar modelos nomotéticos. Sin embargo, cuando la simplificación es
excesiva por básica, se da lugar a ese dogmatismo de andar por casa que es la
salsa de las ideologías. Y en tiempos
difíciles, e inciertos, como este presente que nos ha tocado, ello se convierte
en el pan de cada día. Escuchamos
opiniones, soflamas, propuestas de solución…casi siempre desde un argumentario
pobre y elemental, y partiendo de una visión de la realidad esquemática y llena
de lugares comunes. Si además se engalana
todo ello con el polvo de la emotividad y del subjetivismo, el cóctel
resultante es descorazonador. Pero la
realidad que habitamos, al margen de que podamos abreviarla por motivos
prácticos y científicos, es un todo complejo y lleno de matices. Aunque a casi nadie parece importarle. Preferimos mirar con los ojos del sentimiento
y el prejuicio pretendiendo que ningún hecho o dato malogre nuestra
teoría.. Se trata de un deductivismo
pueril y huérfano de evidencias, basado en el voluntarismo y en un deber ser de
baja intensidad. Indagar en profundidad
y con rigor parece una pràctica descartada, quizás porque cada vez atesoramos
menos instrumentos conceptuales al tiempo que el lenguaje se empobrece. Y el lenguaje simple sólo puede conceptuar
realidades simples. Ya lo dijo Confucio (o
al menos se le atribuye): “aprender sin
pensar es inútil; pensar sin aprender, peligroso”.
10 noviembre 2012
ARGUMENTOS
Los argumentos ad hoc
se están imponiendo. Siempre fueron notables
pero, recientemente, prevalecen. Vea o
escuche usted cualquier tertulia, debate o perorata, lea en los distintos
formatos impresos, y se los encontrará sin cesar. Todos tenemos una opinión y nos gusta
manifestarla como si fuera la consecuencia del puro razonamiento frío y
distante. Pero no. Las emociones, los sentimientos, nos juegan,
en esto, como en casi todo, malas pasadas.
En realidad, somos invadidos por filias y fobias, nos posicionamos,
tomamos partido de manera más emotiva que racional y, después, indagamos los
argumentos. En uno de sus escritos,
Proudhon, uno de los padres del pensamiento anarquista, exponía sus razones y
argumentos en contra de la propiedad (burguesa) y concluía lo siguiente: “la
propiedad ha muerto, yo la he matado”.
Semejante, y explícita, puerilidad, parece hoy superada. Sin embargo, en el fondo, continuamos igual,
con nuestros argumentos ad hoc, con nuestras filias y nuestras fobias, con nuestras opiniones, más
o menos fundadas, acerca de casi todo. Y
siguen preponderando las emociones. El
viejo cerebro reptiloide, nunca desaparecido, nos determina. Sólo que, en este presente que nos ha tocado,
nos falta sintaxis y madurez narrativa para disimularlo.
17 junio 2012
REVUELTAS
Tornan tiempos de
silencio, de turbación sin compromiso, de medias verdades. Hay, en cada lapso histórico, una suerte de
sentido común dominante que, por certeza, ósmosis mediática o temor, se va
imponiendo para imprimir los juicios y
las intenciones. Ayer lo fueron las
verdades del marxismo o del catolicismo.
Hoy, no se sabe bien. Una especie
de amalgama de lugares comunes que hacen confluir algunas de las mitologías de
lo progre con ciertos universales de lo religioso o de lo simplemente
conservador. El resultado es un retorno
de lo que creíamos superado: algunas
gotas de revuelta de los años setenta y primeros ochenta, mezcladas con
indignaciones de nuevo cuño y con el miedo al pensamiento como paso previo del
sentido crítico. Y, así, entre el cañoneo
de la prima de riesgo y las dolencias
del euro, todo parece claro y dictado.
En ese contexto irrefutable de pensamiento único, las revueltas y las
barricadas se presentan más como un aderezo consentido que como una alternativa
de futuro. Y, poco a poco, el ciudadano
real, individual y único, se desdibuja y desalienta, se sume en el silencio,
calla aunque tal vez no otorgue y regresa al silencio de quien ya sólo escucha
la música de las esferas del Poder sin posibilidad de defensa.
03 junio 2012
ZOZOBRAS
"Aprender
sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso." Confucio
dixit. Me parece hermoso este aforismo,
muy adaptable a estos tiempos de zozobra y tribulación, en los que juzgamos
todos, día sí, día también, bajo la espada de Damocles de la crisis y del miedo
al futuro. Lo hacemos, a menudo,
influidos por nuestras emociones, por filias y fobias que, tal vez, incluso
cada uno de nosotros desconoce. El
resultado es una suerte de pensamiento simple, de ideografía más que ideología,
de tormentas de ideas sentenciosas e inconexas.
Es posible que, habiendo aprendido muchas cosas, no sepamos pensar sobre
ellas o que pensemos y sentenciemos sobre lo que desconocemos. El resultado es justo el que persiguen y
desean quienes siembran nuestra zozobra.
Ellos tienen clara la hoja de ruta porque escriben recto, como el Dios
del monoteísmo, con renglones torcidos, mientras que nosotros, el resto, nos
perdemos en esa suerte de elucubración oscura y deleznable. De ahí, que el apotegma de Confucio pueda ser
un punto de partida.
05 mayo 2012
SOBRE LA VERDAD
Señalan
que la verdad no tiene fronteras. Pero
las tiene. No sé si existe la verdad
absoluta e incuestionable, salvo en el universo de las matemáticas o en algunos
axiomas de las distintas ciencias. El
resto son verdades de andar por casa, exiguas corroboraciones o evidencias
concretas cuya interpretación depende mucho de la subjetividad del
observador. Basta con repasar distintos
periódicos, o escuchar y ver variados medios audiovisules, o tal vez navegar
por Internet y poner la oreja en la calle y en los bares, en las tertulias del
trabajo o del ocio. El mismo hecho es estimado
de manera muy distinta según los valores, emociones o ideografía del
opinador. Y eso sí que es una verdad irrebatible. Digo ideografía, porque nuestras ideas se
conforman, seguramente, en relación con los sentimientos. No actúa, unas veces, el neocortex mientras
descansa el viejo cerebro reptiloide ( ah¡, la vieja teoría de los estratos…),
ni descansa éste mientras aquel impone sus razones. Implicamos todo y nuestro cerebro va en
lote. O sea, que ni los recuerdos son de
fiar, sobre todo cuando transcurre el tiempo.
Por eso es difícil tratar sobre la verdad o sobre las distintas verdades. Entre los fenómenos y nosotros mismos está la
percepción, condicionada por nuestras pasiones
24 abril 2012
RECONCILIACIÓN.
Hoy me entrevistó una
doctoranda escocesa. Lo hizo porque soy
profesor de Historia en secundaria y ella está realizando una tesis doctoral,
desde el punto de vista de la Sociología, sobre las secuelas de ciertos
conflictos civiles. Después de varias interpelaciones,
algunas de ellas referidas al impacto de la Ley de Memoria Histórica sobre el
currículo, me preguntó, tras tratar sobre la guerra civil y la transición, acerca de la reconciliación nacional. ¿ Se ha
producido la misma en España? Pero no
supe qué responder, porque desconozco que es eso de la reconciliación. Por una parte, entiendo que la reconciliación
es un fenómeno interpersonal de fuerte impronta psicológica; o sea, que se
produce entre personas concretas. No
existe tal cosa entre instituciones o bandos.
Por otra parte, la coexistencia intemporal de una Derecha y de una
Izquierda esenciales, enfrentadas en todo tiempo y lugar, es una idea
metafísica, puramente ideológica y poco científica. No tiene sentido preguntar en 2012 por una
reconciliación referida a conflictos sesenta o setenta años anteriores al presente. ¿Reconciliación entre quienes? ¿Entre personas? Casi todas están muertas. ¿Entre la Derecha y
la Izquierda eternas y metafísicas?
¿Entre unos bandos que ya no existen como tales? No acerté, pues, a responder con rigor, y
ella no pudo aclararme qué me estaba preguntado. No sabía yo si quería una respuesta
psicológica, etológica o simplemente ideológica y marcada por falaces
anacronismos.
02 abril 2012
REFUTACIÓN METAFÓRICA.
La vieja
identificación socrática entre Saber y Virtud sigue estando presente. Consiste en suponer que el Mal, si es que existe algo
parecido, no es sino el fruto de la ignorancia.
Por su parte, el Bien florecería
desde el conocimiento. En el lenguaje
técnico-pedagógico emanado de las sucesivas reformas educativas se ha ido atesorando
el poso de esa identificación: aquello de las actitudes, adquiridas en relación
con conceptos o procedimientos, ha devenido hoy en lo que se denomina educación
en valores ( sin especificar cuáles de ellos, pero es esa otra cuestión). El caso es que flota en el ambiente una
suerte de tendencia a inferir que del conocimiento (supuesto que acordemos en
qué consiste) brota la virtud o que esta logra ser enseñada o transmitida. En eso se afanan, al menos, los distintos
profesionales de la enseñanza, desde los que atienden a discentes de jardín de
infancia hasta los que tratan con adolescentes o posadolescentes. Sin embargo, parece claro que la presunción
socrática a que hacemos referencia es una conjetura falsable en el sentido que
Popper le dio al vocablo. Saber,
conocer, pensar, no es equivalente a la bondad ni ser ignorante es sinónimo de maldad,
salvo que confundamos la primera con la hipocresía de los sepulcros blanqueados
o la segunda, con la falta de urbanidad o la rudeza. Por otra parte, tendríamos que ponernos de
acuerdo sobre qué es y no es saber y conocimiento; asimismo, las virtudes y
valores varían según culturas, épocas y personas. Ni la sabiduría es una garantía ni la
ignorancia puede servir de escusa. Quien
quiera entender que entienda.
14 febrero 2012
REFORMAS
Cuando platicamos de reformas, casi todo es eufemismo. Verbigracia, la rigidez del mercado laboral, que se refiere, en realidad, al grado de seguridad que la legislación otorga a los asalariados. Pero no. Se habla, en cambio, de flexibilizar, no de hurtar derechos sociales, que queda peor, y se considera esa acción como una suerte de panacea que defienden todos los iluminados del presente, ahora liberales, como otrora ellos mismos, u otros similares, se inclinaron por el keynesianismo o por el marxismo-leninismo. Pero esa sensación de revelación es siempre la misma. Y en relación con ello, durante el último franquismo, con unas condiciones bastante rígidas, se rozó el pleno empleo. Y quienes ahora impulsan la reforma se jactan con frecuencia de su anterior etapa de gobierno, cuando creábamos, al parecer, un buena parte de los empleos europeos sin flexibilidad aparente. No debe ser, por tanto, el desempleo actual un problema de rigideces sino de inactividad productiva. Pero se facilita el despido para reducir el paro, en extraña paradoja. Se trata de una especie de mensaje más o menos cifrado: si sois buenos, si estáis dispuestos a trabajar lo que haga falta, donde y cuando el empleador disponga, tendréis trabajo. No es demagogia, es realidad. Tras la Segunda Guerra Mundial, el neocapitalismo entonces imperante en Europa al albur del Plan Marshall y del paradigma keynesiano suministró lugar a lo que hemos dado en llamar “Estado del Bienestar”. Por aquel entonces, el temor al bloque soviético hacía que importasen poco el déficit y la deuda. Con Keynes como guía, no había primas de riesgo. Paralelamente, fue brotando el embrión de la implosión financiera. El abandono de la convertibilidad del dólar en oro, allá por 1971, supuso el inicio de un curioso proceso en relación con el dinero y con los bancos, culminado con el nacimiento de la economía virtual en un entorno de globalización. Fue cuando los bancos, además de crear dinero mediante el conocido mecanismo de multiplicación de los depósitos bancarios, dieron en imaginar como activo aquello que consideraban oportuno. El resultado, una auténtica implosión, una ignición del sistema financiero internacional, contagiosa y letal, que dio lugar a la crisis actual y que sorprendió a algunos países, como España, colgados de la brocha de la burbuja inmobiliaria. Y, por si no era suficiente, se había instituido previamente, en Europa, una moneda única divulgada como fuente de la eterna felicidad con todos los parabienes de los expertos.. Y, de pronto, el déficit sí importa, la deuda se torna activo y los derechos laborales dejan de tener sentido, porque ya no estamos en el mundo de la posguerra bipolar. Y tomados, gracias al euro, por nuestras partes, no queda otro remedio que actuar al mando y ordeno, que vender con eufemismos (reducción de rigideces) la apertura de la caja de pandora de la desprotección.
REFORMAS
Cuando platicamos de reformas, casi todo es eufemismo. Verbigracia, la rigidez del mercado laboral, que se refiere, en realidad, al grado de seguridad que la legislación otorga a los asalariados. Pero no. Se habla, en cambio, de flexibilizar, no de hurtar derechos sociales, que queda peor, y se considera esa acción como una suerte de panacea que defienden todos los iluminados del presente, ahora liberales, como otrora ellos mismos, u otros similares, se inclinaron por el keynesianismo o por el marxismo-leninismo. Pero esa sensación de revelación es siempre la misma. Y en relación con ello, durante el último franquismo, con unas condiciones bastante rígidas, se rozó el pleno empleo. Y quienes ahora impulsan la reforma se jactan con frecuencia de su anterior etapa de gobierno, cuando creábamos, al parecer, un buena parte de los empleos europeos sin flexibilidad aparente. No debe ser, por tanto, el desempleo actual un problema de rigideces sino de inactividad productiva. Pero se facilita el despido para reducir el paro, en extraña paradoja. Se trata de una especie de mensaje más o menos cifrado: si sois buenos, si estáis dispuestos a trabajar lo que haga falta, donde y cuando el empleador disponga, tendréis trabajo. No es demagogia, es realidad. Tras la Segunda Guerra Mundial, el neocapitalismo entonces imperante en Europa al albur del Plan Marshall y del paradigma keynesiano suministró lugar a lo que hemos dado en llamar “Estado del Bienestar”. Por aquel entonces, el temor al bloque soviético hacía que importasen poco el déficit y la deuda. Con Keynes como guía, no había primas de riesgo. Paralelamente, fue brotando el embrión de la implosión financiera. El abandono de la convertibilidad del dólar en oro, allá por 1971, supuso el inicio de un curioso proceso en relación con el dinero y con los bancos, culminado con el nacimiento de la economía virtual en un entorno de globalización. Fue cuando los bancos, además de crear dinero mediante el conocido mecanismo de multiplicación de los depósitos bancarios, dieron en imaginar como activo aquello que consideraban oportuno. El resultado, una auténtica implosión, una ignición del sistema financiero internacional, contagiosa y letal, que dio lugar a la crisis actual y que sorprendió a algunos países, como España, colgados de la brocha de la burbuja inmobiliaria. Y, por si no era suficiente, se había instituido previamente, en Europa, una moneda única divulgada como fuente de la eterna felicidad con todos los parabienes de los expertos.. Y, de pronto, el déficit sí importa, el deuda se torna en activo y los derechos laborales dejan de tener sentido, porque ya no estamos en el mundo de la posguerra bipolar. Y tomados, gracias al euro, por nuestras partes, no queda otro remedio que actuar al mando y ordeno, que vender con eufemismos (reducción de rigideces) la apertura de la caja de pandora de la desprotección.
25 enero 2012
MIEDO
El miedo. Uno de los dispositivos humanos más probado. Forma parte del instinto de conservación (tal vez suscitado por la necesidad de alerta frente a los depredadores) y, cuando brota, concentra toda nuestra atención sobre ese foco. Es, por ello, un vigoroso agente de influencia sobre la conducta de los individuos y de las masas. El Poder, desde luego, lo ha esgrimido desde siempre: miedo a la muerte, a la tortura, al destierro, al infierno, en una palabra, miedo. Pongamos como ejemplo el “milenarismo” medieval, redimido, en nuestros tiempos, por las distintos credos catastrofistas y agoreros que nos anuncian un futuro desolador si no hacemos caso de sus proclamas políticas, sociales o ambientales, siendo paradigma de ello el milenarismo ecológico o climático. En relación con todo ello, y en los últimos tiempos, el Poder, con mayúscula, se está sirviendo de ese resorte con maestría. Ya no se trata del miedo a la persecución, al potro o la mazmorra, ni siquiera de un vago temor a la condenación eterna, sino de pavor al futuro más inmediato, concreto y matérico. Ese miedo nos estanca y nos hace aceptar cualquier mudanza o reforma como mal menor respecto al “Gran Mal” económico y financiero que se advierte. Precedido el intento por algunos tanteos previos (gripes varias, catástrofe ambiental), se concreta ahora en la hecatombe de nuestra forma de vida y de nuestro nivel de vida. Ante tal perspectiva, y poco a poco, en una suerte de “síndrome de Estocolmo”, vamos anhelando una salvación de ese destino aunque sea a base de renuncias, de asentir a cualquier clase de reforma o de recorte. El método es viejo, y redivivo en el presente. Que cada cual juzgue.
17 enero 2012
REALIDAD Y REDES SOCIALES.
Tengo cada vez más claro que habitamos (Jean Baudrillard dixit) la “cultura del simulacro”. Así es. La realidad, la de cada día (en el supuesto de que exista como sucesión de acaecimientos tangibles y objetivos), parece no contar demasiado en los medios de comunicación; en estos, y en las redes sociales, se revela como más genuina la reconstrucción y reinterpretación de los hechos que los hechos mismos. Tal vez sea porque no nos gusta el orbe tal y como es, y porque el Poder, en si mismo, se caracteriza por su constructivismo. De este modo, las realidades de diseño se transmiten, por imposición u ósmosis, a los mass media y, desde ellos, a las redes sociales, en las que se digiere todo ello sin dificultades apreciables. Hasta los más críticos de los medios y de las redes reconstruyen y reinterpretan por medio del prisma de la subjetividad y de la ideología. Nace así lo que podríamos denominar realidad revelada; se trata de un rediseño de los hechos, en el que lo blanco se torna negro, lo nocivo en saludable e, incluso, el verdugo deviene víctima. Si añadimos a este fenómeno el pensamiento Tweed , esa expresión del Ser en ciento cuarenta caracteres, tenemos el círculo completo. Pensemos que, a finales de la Antigüedad, y desde los primeros tiempos medievales, allá por el Bajo Imperio y, más tarde, durante la Alta Edad Media, el lenguaje se había empobrecido hasta tal punto que ya nadie podía expresar, ni comprender en su totalidad, la variedad de matices y sutilizas que ofrecía el latín clásico. El renacimiento cultural carolingio no fue sino un intento de recuperar esa riqueza lingüística. Pero el lenguaje es, en realidad, un reflejo del pensamiento; era éste el que se había empobrecido. En relación con ello, las redes sociales de nuestros días (mucha tecnología para tan poco, mucho traje para tan parco cuerpo) parecen arrastrarnos a una sintaxis de aforismo y simplicidad, expresión, quizás, de un pensamiento débil y elemental, cuyas consecuencias en el futuro pueden ser nefastas si aceptamos que la realidad es simulacro.
10 enero 2012
IMPLOSIÓN
Tiempos de economía. Es de lo que se habla, lo que se teme, lo que provoca desazón en estos días de ladina mudanza. Como si lo económico existiese al margen de lo demás (de lo político, de lo social, de lo cultural, de lo vivencial) y sus hechos pudieran ser encerrados en una suerte de laboratorio conceptual poblado de técnicos y expertos especialistas. Pero no es así. La realidad económica está embebida de la realidad global y se desenvuelve en ella. Las decisiones son políticas y sus contextos de aplicación, concretos y contenidos en una estructura social y cultural. También el Poder, y las influencias. Tal vez por ello, zozobran cada día quienes, so pretexto de competencia en la materia, emiten opiniones terciadas o inconclusas acerca del déficit, de la deuda o del crecimiento. La implosión financiera, o bing bang inverso, que está en la base de la crisis actua,l se produjo a pesar de los técnicos, quizá porque no sólo el amor es ciego, sino también la avaricia a la que nada pone freno cuando va unida al subjetivismo de la falta de patrón monetario. Y se intentó recomponer los restos a base de más de lo mismo: dinero virtual, inexistente, sin cimientos, sin patrón y sin activos. A partir de ahí, se advierte el desconcierto de los opinantes cuando nos dan clases aceleradas y vanas sobre conceptos primordiales de economía. Pero esos conceptos ya no sirven. El bing bang inverso del universo financiero ha hecho nacer un nuevo cosmos en el que, muy probablemente, esas nociones de manual para idiotas se tornan inservibles.
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