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12 noviembre 2016

LOS NOMBRES DE ESPAÑA.

Resultado de imagen de ALFABETO IBERICO Puede que el nombre, o la denominación, que atribuimos a una realidad concreta sea baladí, por aquello de que el hábito no hace al monje.  Pero este asunto, el de los nombres de España, figuraba, antaño, en la primeras páginas de cualquier manual dedicado a nuestra Historia. En los textos que se conservan de los romanos,  éstos emplean siempre el nombre de Hispania (citada por primera vez hacia el 200 AC por el poeta Quinto Ennio), mientras que en los textos conservados de los griegos,  éstos emplean siempre el nombre de Iberia. Respecto a este último, creían los geógrafos antiguos que "iberos" era denominación que correspondía sólo a los habitantes de la actual provincia de Huelva, entre quienes corría el río "Hiberus", habiéndose extendido el gentilicio a todos los habitantes  del sur  y levante.  La literatura griega utilizó Iberia incluso en época romana, cuando ya se había impuesto en latín el término Hispania.  Y sobre Hispania, se desconoce su procedencia, si bien existen distintas interpretaciones,que suelen hallarle un origen fenicio,  como la que, partiendo de la raíz SPN,  propone la significación de "tierra de conejos, amparándose en un texto de Catulo,  o la que, allá por el siglo XVIII, apuntó Cándido María de Trigueros, haciendo corresponder Hispania con "tierra del norte"; incluso se ha propuesto la significación de "tierra donde se forjan los metales".  También se ha buscado  el origen en "Hesperia", en relación con las Hespérides y la mitología griega.  Otro nombre que se dio fue el de Ofiusa ( en la "Ora Marítima" de Avieno, que recoge un "periplo" o descripción de un supuesto viajero allá por el siglo VI A.C.); ofiusa viene a ser "tierra de reptiles", lo que ha dado lugar a interpretaciones variadas.  Pero, sea como sea, al final acabó por imponerse Hispania, que supuso una primera unidad de los pueblos de la Península desde la óptica romana.
                 Todo lo anterior es consecuencia del desconocimiento de la lengua o lenguas prerromanas que se hablaban en Hispania, pues, en esa difusa etapa protohistórica, aunque disponemos de los primeros escritos referidos a lo que hoy es España, son testimonios de otros y no de sus propios habitantes.

SOBRE ESPAÑA

Resultado de imagen de dama de elcheCumplir años sirve para ir adquiriendo, si uno se fija, una cierta perspectiva. Soy de aquellos que, en sus enciclopedias y libros de texto, tuvo a la Dama de Elche como imagen que mostraba la España eterna e invariable, junto con las glorias del Imperio. Después, a partir de la adolescencia y de la primera juventud, y ya en la Universidad, la ley del péndulo hizo cambiar el imaginario y las consejas de los libros y manuales. Hoy, la Dama es un imagen más entre otras; Numancia y Sagunto ya no son la muestra del intemporal carácter hispánico. Recuerdo que, estudiando las oposiciones para Catedrático o Profesor Agregado de Bachillerato, no recuerdo bien en qué temario o si acaso en los dos, aparecía un tema sobre las dos visiones de la Historia de España encarnadas por Sánchez Albornoz y Américo Castro. Uno de los debates intelectuales más relevantes de la posguerra española fue el que enfrentó a esas dos conocidas figuras del exilio. Castro, basándose fundamentalmente en fuentes literarias, llegaba a la conclusión de que era la singularidad de la Edad Media española, y en concreto las vivencias de los cristianos como casta frente a otras castas (moros y judíos), lo que había configurado el carácter diferenciador de lo español, su esencia. Estas tesis se vieron reforzadas con la publicación, en 1954, de La realidad histórica de España, revisión y ampliación de la anterior, que incorporaba nuevos capítulos, entre ellos, el polémico Los visigodos no eran españoles. Frente a ello, Sánchez Albornoz defendía que la esencia de España y de lo español estaba ya latente en los pueblos prerromanos que se asentaron en la Península, y que fueron los romanos y los visigodos quienes la configuraron al construir la unificación política y cultural de Hispania. Respecto a la Edad Media, no consideraba decisiva la aportación del judaísmo ni de la islamización: España es ante todo cristiana y occidental, es más, España se contempla desde Castilla. Estas polémicas están hoy desaparecidas u ocultas en algún rincón que desconocemos. Tal vez la preponderancia y poder del nacionalismo periférico y su incidencia en la historiografía, las hayan forzado a desaparecer. Sea como sea, el problema de España está ahí, latente. 

24 abril 2016

QUINTO FABIO MÁXIMO

General y estadista romano, nacido en el año 275 a.C. y muerto en el 203 a.C., que fue apodado Verrucosus (por una gran verruga que tenía en el labio superior) y Cunctator (por defender la táctica dilatoria a la hora de enfrentarse a los cartagineses).   Nombrado dictador de Roma, por aclamación popular, ante el imparable avance de Aníbal en la Segunda Guerra Púnica (218/202 A.C.),  adoptó pronto la estrategia que le ha hecho pasar a la Historia como ejemplo del dontancredismo, ese procedimiento consistente, a grandes rasgos, en ganar tiempo frente a un problema no enfrentándose de manera directa al mismo, actitud hoy habitual, sobre todo en nuestro presente político, pero que no gustó a los generales y estrategas romanos, a pesar de los éxitos iniciales.  En efecto, rehusó siempre el choque directo con las tropas cartaginesas,  promoviendo los ataques por sorpresa o la retirada ante el desastre seguro; en síntesis, lo que denominamos "guerra de guerrillas".  Pero acabó siendo relevado.   Su estrategia fue retomada, en el campo político, por algunos socialistas ingleses del siglo XIX, fundadores de la sociedad fabiana en defensa de una vía gradual hacia el Socialismo, origen del Partido Laborista y, en general, de la Socialdemocracia.  Fue así Fabio un general cuyo nombre acabó grabado en los anales de la ideología contemporánea.

17 julio 2015

LA LIBERTAD DE NUEVO.

La Libertad, y me refiero a la libertad individual y cívica, siempre está en peligro.  Por mucho que en nuestras sociedades occidentales  la percibamos como un paisaje de fondo, olvidando su carácter reciente y frágil, los liberticidas acechan siempre y van tomando distintos pelajes según cada circunstancia.  ¿ Quiénes son y dónde se esconden?  Para responder a la pregunta, conviene tener claro que no hay libertad sin pluralismo.  Busquemos, pues, a los enemigos del mismo, amantes de la uniformidad y el sectarismo, y nos iremos acercando.  Están cada vez más por todas partes y sus variados discursos de índole religiosa, política o medioambiental, por citar algunos ejemplos, tienen siempre en común esa idiosincrasia de saber dónde está el Bien . André Glucksmann afirmó en una ocasión que  fue muy positivo, para las sociedades europeas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el estar todos de acuerdo acerca de dónde estaba el Mal, y que el problema se genera cuando una parte cree saber dónde está el Bien.  Y ello va ocurriendo cada vez más.    Por eso la libertad, esa libertad individual y cívica  a la que aquí nos referimos,  está amenazada.

22 marzo 2015

DE MUTATIS MUTANDO.



Me pregunto si es posible cambiar el orbe, en el sentido que a ello se le suele dar,  entendido como un acto de voluntad.  Es cierto que el mundo cambia, no permanece inmutable, pero lo hace a pesar de nosotros y con nosotros, no como un efecto proyectado de antemano. Y los intentos para hacerlo así, para alcanzar la nueva sociedad y el nuevo hombre, han sido hasta ahora sueños que acabaron convertidos en espeluznantes pesadillas.  La sociedad y sus estructuras evolucionan, o involucionan, al margen de nuestros deseos,  como consecuencia de movimientos de fondo asociados a cambios técnicos; los supuestos visionarios, adelantados o adalides que, subidos a la cresta de la ola de esas mutaciones, emergen como responsables de las mismas no son otra cosa que expresión e instrumento de ellas. Desconfío, pues, de los predicadores civiles y laicos que, como los otros, prometen felicidad y buenas nuevas, pero que no son más que sectarios mensajeros del sufrimiento.  Es por ello que prefiero la evolución a la revolución y, en todo caso, soy más partidario de morir de sed que ahogado por las tempestades provocadas para revertir aquella.

08 agosto 2013

Milenarismos.

  El milenarismo siempre vuelve.  Tal vez forma parte de nuestra esencia, o lo llevamos en los genes culturales o memes.  Está en el cine y sobrevuela las nuevas ideologías, ¿o religiones?, que se alimentan de lo medioambiental.  El tópico del "finis orbis" se instala cada vez más en la literatura audiovisual, y escrita, de consumo masivo.  Y vende mucho.  Apela a una parte visceral, e irracional por ende, de nuestro yo desestructurado.  Cabe preguntarse qué tiene de real esa sensación de decadencia y deterioro.  Yo creo que nada.  El mundo, nuestro mundo, ha estado siempre en decadencia y es posible que, a escala de cada vida humana, nunca haya habido buenos tiempos.  Las épocas doradas sólo existen en el pasado o en el futuro, como nostalgias o utopías.  La cruda realidad del día a día instala en el pensamiento superficial una suerte de "déja vu" que deviene en milenarismo de andar por casa.  Pero sólo se trata de eso.  De una percepción del denominado pensamiento débil.

16 junio 2013

LANDERO

Es un prosista de quien se platica poco.  Pero tiene incondicionales, entre los que se encuentra el que suscribe.  Se trata de Luis Landero, extremeño y profesor, que podría convertirse en autor de culto con el tiempo.  Su principal problema es que se inició con una obra maestra, “Juegos de la edad tardía”. Mejorarla con las siguientes es tarea casi imposible.  Sólo con esa novela, sería ya un grande de la literatura en castellano.  Luego nos deleitó con alguna otra y, hace poco, salió la última, “Absolución”.  El mundo y los personajes de Landero nos remiten a una suerte de cosmos atemporal en el que antihéroes solitarios, desclasados e irrepetibles se mueven en un entorno propio marcado por esa especie de absurdo de baja intensidad, de esperpento atenuado por el reflejo de la otra realidad, la convencional, que aparece en estas obras a la manera de un escenario a la vez claro y desdibujado por la retranca propia de la parte occidental de la Península Ibérica.  Se suma a todo ello un lenguaje cuidado y preciso.  Y siempre mostrando una lucidez de fondo que es tal vez la clave que convierte a este autor en escritor profundo.

10 junio 2013

INVENTAR EL PASADO.

Idear el pasado para controlar el presente y el futuro.  Es el método añejo de los opresores.  Las grandes religiones, los grandes imperios, los totalitarismos del siglo XX y los nacionalismos de hoy han esgrimido, y esgrimen, esa vía.  Se encomiendan a la estolidez o pereza mental de la masa y, poco  a poco, van fraguando esa perfomance de la Historia inventada.  Por tanto, el pasado sí importa.  No es baladí el montaje historiográfico.  En el pasado, reconstruido en forma de revelación, de glorias nacionales o de urdimbres fenomenológicas que justifican el presente o lo que se formula para el futuro, anida el nihil obstat para los novicios de tirano.
Lo que para el cristianismo de Nicea, y para la Iglesia Católica, supusieron los evangelios canónicos, lo supone hoy la Historia reinventada por los nacionalistas, como lo supuso la que se rehizo a mayor gloria de Hitler, de Stalin o del alzamiento nacional, en el caso de España.

Por eso los nacionalistas sin Estado le dan tanta importancia a la Historia de su suelo.  Y se empeñan tanto que acaban por imponer esa visión mítica o fantaseada.  Los demás, vamos desistiendo de rebatirles, como si pensáramos que, al fin y al cabo, el asunto no tiene importancia.  Pero la tiene. De ahí ese afán recurrente en inventar la Historia, o en mudarla de acuerdo con los intereses presentes.   Y es que, sin duda,  el procedimiento sigue funcionando.

10 abril 2013

COACCIÓN



La coerción ha venido siendo, en nuestra historia humana, una de las varias formas de  ejercitar violencia sobre los otros, de obtener su forzada anuencia a nuestras pretensiones.  Sea individual o colectiva, la coacción es parte integrante de la metodología de la imposición, aunque a veces pueda parecer, al observador negligente, una especie de extorsión de baja intensidad o una acción enaltecida por sus fines.  Sea como sea, es bastante vieja y tal vez consustancial con la índole humana.  Incluso puede ser justificada, o considerada loable, desde la perspectiva de una moral concreta ( la moral de una banda mafiosa, verbigracia, incluye como aceptables acciones que, en otro contexto social, serían inaceptables), pero nunca desde un punto de vista ético, tanto si nos referimos a la ética individual  como si pensamos en la ética del Estado entendido como representación de la comunidad política.
La pensemos como la pensemos, y sean sus fines los que sean, la coacción es siempre coacción.  Su aceptación supone adentrarnos en un piélago de peligros.  Siempre los medios espurios conducen a fines de su misma naturaleza.

07 enero 2013

OTRO APOCALIPSIS


Ya han pasado casi veinte días desde la fecha ajustada para el fin del mundo, para la parusía maya divulgada a bombo y platillo por los medios y la Red, e incluso creída a pies juntillas por algunos que se disponían, táctica y estratégicamente, para el día siguiente al cataclismo.  Al fin y al cabo, el milenarismo ha estado presente, desde hace mucho, como elemento constititutivo de esta civilización occidental, judeocristiana o fáustica que ha devenido en civilización universal.  Desde la edad media, con el Apocalipsis de San Juan como referencia,  se ha ido forjando  esa visión lineal del tiempo que nos caracteriza, y que ya sistematizó Joaquín de Fiore, monje medieval italiano que propuso la sucesión de las eras del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.  Esta noción lineal asimismo está presente en la idea de Progreso que toma cuerpo desde la Ilustración pero, sin duda, nutre de alguna manera a todos los milenarismos actuales expresados en forma de utopía, conspiracionismo o ecologismo radical.  De momento, nos hemos salvado del último apocalipsis.  ¿Cuál será el siguiente?

02 diciembre 2012

EXPLICACIONES SIMPLES.


Simplificar la realidad es, muchas veces, indispensable para comprenderla o explicarla.  Las apeladas Ciencias Sociales así lo hacen, porque es la única manera para desarrollar modelos nomotéticos.  Sin embargo, cuando la simplificación es excesiva por básica, se da lugar a ese dogmatismo de andar por casa que es la salsa de las ideologías.  Y en tiempos difíciles, e inciertos, como este presente que nos ha tocado, ello se convierte en el pan de cada día.  Escuchamos opiniones, soflamas, propuestas de solución…casi siempre desde un argumentario pobre y elemental, y partiendo de una visión de la realidad esquemática y llena de lugares comunes.  Si además se engalana todo ello con el polvo de la emotividad y del subjetivismo, el cóctel resultante es descorazonador.  Pero la realidad que habitamos, al margen de que podamos abreviarla por motivos prácticos y científicos, es un todo complejo y lleno de matices.  Aunque a casi nadie parece importarle.  Preferimos mirar con los ojos del sentimiento y el prejuicio pretendiendo que ningún hecho o dato malogre nuestra teoría..  Se trata de un deductivismo pueril y huérfano de evidencias, basado en el voluntarismo y en un deber ser de baja intensidad.  Indagar en profundidad y con rigor parece una pràctica descartada, quizás porque cada vez atesoramos menos instrumentos conceptuales al tiempo que el lenguaje se empobrece.  Y el lenguaje simple sólo puede conceptuar realidades simples.  Ya lo dijo Confucio (o al menos se le atribuye): “aprender sin pensar es inútil; pensar sin aprender, peligroso”.

10 noviembre 2012

ARGUMENTOS


Los argumentos ad hoc se están imponiendo.  Siempre fueron notables pero, recientemente, prevalecen.  Vea o escuche usted cualquier tertulia, debate o perorata, lea en los distintos formatos impresos, y se los encontrará sin cesar.  Todos tenemos una opinión y nos gusta manifestarla como si fuera la consecuencia del puro razonamiento frío y distante.  Pero no.  Las emociones, los sentimientos, nos juegan, en esto, como en casi todo, malas pasadas.  En realidad, somos invadidos por filias y fobias, nos posicionamos, tomamos partido de manera más emotiva que racional y, después, indagamos los argumentos.  En uno de sus escritos, Proudhon, uno de los padres del pensamiento anarquista, exponía sus razones y argumentos en contra de la propiedad (burguesa) y concluía lo siguiente: “la propiedad ha muerto, yo la he matado”.  Semejante, y explícita, puerilidad, parece hoy superada.  Sin embargo, en el fondo, continuamos igual, con nuestros argumentos ad hoc, con nuestras filias y  nuestras fobias, con nuestras opiniones, más o menos fundadas, acerca de casi todo.  Y siguen preponderando las emociones.  El viejo cerebro reptiloide, nunca desaparecido, nos determina.  Sólo que, en este presente que nos ha tocado, nos falta sintaxis y madurez narrativa para disimularlo.

17 junio 2012

REVUELTAS


Tornan tiempos de silencio, de turbación sin compromiso, de medias verdades.  Hay, en cada lapso histórico, una suerte de sentido común dominante que, por certeza, ósmosis mediática o temor, se va imponiendo para imprimir  los juicios y las intenciones.  Ayer lo fueron las verdades del marxismo o del catolicismo.  Hoy, no se sabe bien.  Una especie de amalgama de lugares comunes que hacen confluir algunas de las mitologías de lo progre con ciertos universales de lo religioso o de lo simplemente conservador.  El resultado es un retorno de lo que creíamos superado:   algunas gotas de revuelta de los años setenta y primeros ochenta, mezcladas con indignaciones de nuevo cuño y con el miedo al pensamiento como paso previo del sentido crítico.  Y, así, entre el cañoneo de la prima de riesgo y  las dolencias del euro, todo parece claro y dictado.  En ese contexto irrefutable de pensamiento único, las revueltas y las barricadas se presentan más como un aderezo consentido que como una alternativa de futuro.  Y, poco a poco, el ciudadano real, individual y único, se desdibuja y desalienta, se sume en el silencio, calla aunque tal vez no otorgue y regresa al silencio de quien ya sólo escucha la música de las esferas del Poder sin posibilidad de defensa.

03 junio 2012

ZOZOBRAS


"Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso."  Confucio dixit.  Me parece hermoso este aforismo, muy adaptable a estos tiempos de zozobra y tribulación, en los que juzgamos todos, día sí, día también, bajo la espada de Damocles de la crisis y del miedo al futuro.  Lo hacemos, a menudo, influidos por nuestras emociones, por filias y fobias que, tal vez, incluso cada uno de nosotros desconoce.  El resultado es una suerte de pensamiento simple, de ideografía más que ideología, de tormentas de ideas sentenciosas e inconexas.  Es posible que, habiendo aprendido muchas cosas, no sepamos pensar sobre ellas o que pensemos y sentenciemos sobre lo que desconocemos.  El resultado es justo el que persiguen y desean quienes siembran nuestra zozobra.  Ellos tienen clara la hoja de ruta porque escriben recto, como el Dios del monoteísmo, con renglones torcidos, mientras que nosotros, el resto, nos perdemos en esa suerte de elucubración oscura y deleznable.  De ahí, que el apotegma de Confucio pueda ser un punto de partida.

05 mayo 2012

SOBRE LA VERDAD

Señalan que la verdad no tiene fronteras.  Pero las tiene.  No sé si existe la verdad absoluta e incuestionable, salvo en el universo de las matemáticas o en algunos axiomas de las distintas ciencias.  El resto son verdades de andar por casa, exiguas corroboraciones o evidencias concretas cuya interpretación depende mucho de la subjetividad del observador.  Basta con repasar distintos periódicos, o escuchar y ver variados medios audiovisules, o tal vez navegar por Internet y poner la oreja en la calle y en los bares, en las tertulias del trabajo o del ocio.  El mismo hecho es estimado de manera muy distinta según los valores, emociones o ideografía del opinador.  Y eso sí que es una verdad irrebatible.  Digo ideografía, porque nuestras ideas se conforman, seguramente, en relación con los sentimientos.  No actúa, unas veces, el neocortex mientras descansa el viejo cerebro reptiloide ( ah¡, la vieja teoría de los estratos…), ni descansa éste mientras aquel impone sus razones.  Implicamos todo y nuestro cerebro va en lote.  O sea, que ni los recuerdos son de fiar, sobre todo cuando transcurre el tiempo.  Por eso es difícil tratar sobre la verdad o sobre las distintas verdades.  Entre los fenómenos y nosotros mismos está la percepción, condicionada por nuestras pasiones

24 abril 2012

RECONCILIACIÓN.


Hoy me entrevistó una doctoranda escocesa.  Lo hizo porque soy profesor de Historia en secundaria y ella está realizando una tesis doctoral, desde el punto de vista de la Sociología, sobre las secuelas de ciertos conflictos civiles.  Después de varias interpelaciones, algunas de ellas referidas al impacto de la Ley de Memoria Histórica sobre el currículo, me preguntó, tras tratar sobre la guerra civil y la transición, acerca de la reconciliación nacional.  ¿ Se ha producido la misma en España?  Pero no supe qué responder, porque desconozco que es eso de la reconciliación.  Por una parte, entiendo que la reconciliación es un fenómeno interpersonal de fuerte impronta psicológica; o sea, que se produce entre personas concretas.  No existe tal cosa entre instituciones o bandos.  Por otra parte, la coexistencia intemporal de una Derecha y de una Izquierda esenciales, enfrentadas en todo tiempo y lugar, es una idea metafísica, puramente ideológica y poco científica.  No tiene sentido preguntar en 2012 por una reconciliación referida a conflictos sesenta o setenta años anteriores al presente.  ¿Reconciliación entre quienes?  ¿Entre personas?  Casi todas están muertas. ¿Entre la Derecha y la Izquierda eternas y metafísicas?  ¿Entre unos bandos que ya no existen como tales?  No acerté, pues, a responder con rigor, y ella no pudo aclararme qué me estaba preguntado.  No sabía yo si quería una respuesta psicológica, etológica o simplemente ideológica y marcada por falaces anacronismos.

02 abril 2012

REFUTACIÓN METAFÓRICA.

La vieja identificación socrática entre Saber y Virtud sigue estando presente.  Consiste en suponer que el Mal, si es que existe algo parecido, no es sino el fruto de la ignorancia.  Por su parte, el Bien florecería  desde el conocimiento.  En el lenguaje técnico-pedagógico emanado de las sucesivas reformas educativas se ha ido atesorando el poso de esa identificación: aquello de las actitudes, adquiridas en relación con conceptos o procedimientos, ha devenido hoy en lo que se denomina educación en valores ( sin especificar cuáles de ellos, pero es esa otra cuestión).  El caso es que flota en el ambiente una suerte de tendencia a inferir que del conocimiento (supuesto que acordemos en qué consiste) brota la virtud o que esta logra ser enseñada o transmitida.  En eso se afanan, al menos, los distintos profesionales de la enseñanza, desde los que atienden a discentes de jardín de infancia hasta los que tratan con adolescentes o posadolescentes.  Sin embargo, parece claro que la presunción socrática a que hacemos referencia es una conjetura falsable en el sentido que Popper le dio al vocablo.  Saber, conocer, pensar,  no es equivalente a la  bondad ni ser ignorante es sinónimo de maldad, salvo que confundamos la primera con la hipocresía de los sepulcros blanqueados o la segunda, con la falta de urbanidad o la rudeza.   Por otra parte, tendríamos que ponernos de acuerdo sobre qué es y no es saber y conocimiento; asimismo, las virtudes y valores varían según culturas, épocas y personas.  Ni la sabiduría es una garantía ni la ignorancia puede servir de escusa.  Quien quiera entender que entienda.

14 febrero 2012

REFORMAS

Cuando platicamos de reformas, casi todo es eufemismo.  Verbigracia, la rigidez del mercado laboral, que se refiere, en realidad, al grado de seguridad que la legislación otorga a los asalariados.  Pero no.  Se habla, en cambio, de flexibilizar, no de hurtar derechos sociales, que queda peor, y se considera esa acción como una suerte de panacea que defienden todos los iluminados del presente, ahora liberales,  como otrora ellos mismos, u otros similares, se inclinaron por el keynesianismo o por el marxismo-leninismo.  Pero esa sensación de revelación es siempre la misma.  Y en relación con ello, durante el último franquismo, con unas condiciones bastante rígidas, se rozó el pleno empleo.  Y quienes ahora impulsan la reforma se jactan con frecuencia de su anterior etapa de gobierno, cuando creábamos, al parecer, un buena parte de los empleos europeos sin flexibilidad aparente.  No debe ser, por tanto, el desempleo actual un problema de rigideces sino de inactividad productiva.  Pero se facilita el despido para reducir el paro, en extraña paradoja.  Se trata de una especie de mensaje más o menos cifrado: si sois buenos, si estáis dispuestos a trabajar lo que haga falta, donde y cuando el empleador disponga, tendréis trabajo.  No es demagogia, es realidad.  Tras la Segunda Guerra Mundial, el neocapitalismo entonces imperante en Europa al albur del Plan Marshall y del paradigma keynesiano suministró lugar a lo que hemos dado en llamar “Estado del Bienestar”.  Por aquel entonces, el temor al bloque soviético hacía que importasen poco el déficit y la deuda.  Con Keynes como guía, no había primas de riesgo.  Paralelamente, fue brotando el embrión de la implosión financiera.  El abandono de la convertibilidad del dólar en oro, allá por 1971, supuso el inicio de un curioso proceso en relación con el dinero y con los bancos, culminado con el nacimiento de la economía virtual en un entorno de globalización.  Fue cuando los bancos, además de crear dinero mediante el conocido mecanismo de multiplicación de los depósitos bancarios, dieron en imaginar como activo aquello que consideraban oportuno.  El resultado, una auténtica implosión, una ignición del sistema financiero internacional, contagiosa  y letal, que dio lugar a la crisis actual y que sorprendió a algunos países, como España, colgados de la brocha de la burbuja inmobiliaria.  Y, por si no era suficiente, se había instituido previamente, en Europa, una moneda única divulgada como fuente de la eterna felicidad con todos los parabienes de los expertos..  Y, de pronto, el déficit sí importa, la deuda se torna activo y los derechos laborales dejan de tener sentido, porque ya no estamos en el mundo de la posguerra bipolar.  Y tomados, gracias al euro, por nuestras partes, no queda otro remedio que actuar al mando y ordeno, que vender con eufemismos (reducción de rigideces) la apertura de la caja de pandora de la desprotección.

REFORMAS

Cuando platicamos de reformas, casi todo es eufemismo.  Verbigracia, la rigidez del mercado laboral, que se refiere, en realidad, al grado de seguridad que la legislación otorga a los asalariados.  Pero no.  Se habla, en cambio, de flexibilizar, no de hurtar derechos sociales, que queda peor, y se considera esa acción como una suerte de panacea que defienden todos los iluminados del presente, ahora liberales,  como otrora ellos mismos, u otros similares, se inclinaron por el keynesianismo o por el marxismo-leninismo.  Pero esa sensación de revelación es siempre la misma.  Y en relación con ello, durante el último franquismo, con unas condiciones bastante rígidas, se rozó el pleno empleo.  Y quienes ahora impulsan la reforma se jactan con frecuencia de su anterior etapa de gobierno, cuando creábamos, al parecer, un buena parte de los empleos europeos sin flexibilidad aparente.  No debe ser, por tanto, el desempleo actual un problema de rigideces sino de inactividad productiva.  Pero se facilita el despido para reducir el paro, en extraña paradoja.  Se trata de una especie de mensaje más o menos cifrado: si sois buenos, si estáis dispuestos a trabajar lo que haga falta, donde y cuando el empleador disponga, tendréis trabajo.  No es demagogia, es realidad.  Tras la Segunda Guerra Mundial, el neocapitalismo entonces imperante en Europa al albur del Plan Marshall y del paradigma keynesiano suministró lugar a lo que hemos dado en llamar “Estado del Bienestar”.  Por aquel entonces, el temor al bloque soviético hacía que importasen poco el déficit y la deuda.  Con Keynes como guía, no había primas de riesgo.  Paralelamente, fue brotando el embrión de la implosión financiera.  El abandono de la convertibilidad del dólar en oro, allá por 1971, supuso el inicio de un curioso proceso en relación con el dinero y con los bancos, culminado con el nacimiento de la economía virtual en un entorno de globalización.  Fue cuando los bancos, además de crear dinero mediante el conocido mecanismo de multiplicación de los depósitos bancarios, dieron en imaginar como activo aquello que consideraban oportuno.  El resultado, una auténtica implosión, una ignición del sistema financiero internacional, contagiosa  y letal, que dio lugar a la crisis actual y que sorprendió a algunos países, como España, colgados de la brocha de la burbuja inmobiliaria.  Y, por si no era suficiente, se había instituido previamente, en Europa, una moneda única divulgada como fuente de la eterna felicidad con todos los parabienes de los expertos..  Y, de pronto, el déficit sí importa, el deuda se torna en activo y los derechos laborales dejan de tener sentido, porque ya no estamos en el mundo de la posguerra bipolar.  Y tomados, gracias al euro, por nuestras partes, no queda otro remedio que actuar al mando y ordeno, que vender con eufemismos (reducción de rigideces) la apertura de la caja de pandora de la desprotección.

25 enero 2012

MIEDO

El miedo.  Uno de los dispositivos humanos más probado.  Forma parte del instinto de conservación (tal vez suscitado por la necesidad de alerta frente a los depredadores) y, cuando brota, concentra toda nuestra atención sobre ese foco.  Es, por ello, un vigoroso agente de influencia sobre la conducta de los individuos y de las masas.  El Poder, desde luego, lo ha esgrimido desde siempre: miedo a la muerte, a la tortura, al destierro, al infierno, en una palabra, miedo.  Pongamos como ejemplo el “milenarismo” medieval, redimido, en nuestros tiempos, por las distintos credos catastrofistas y agoreros que nos anuncian un futuro desolador si no hacemos caso de sus proclamas políticas, sociales o ambientales, siendo paradigma de ello el milenarismo ecológico o climático. En relación con todo ello,  y en los últimos tiempos, el Poder, con mayúscula, se está sirviendo de ese resorte con maestría.  Ya no se trata del miedo a la persecución, al potro o la mazmorra, ni siquiera de un vago temor a la condenación eterna, sino de pavor al futuro más inmediato, concreto y matérico.  Ese miedo nos estanca y nos hace aceptar cualquier mudanza o reforma como mal menor respecto al “Gran Mal” económico y financiero que se advierte.  Precedido el intento por algunos tanteos previos (gripes varias, catástrofe ambiental), se concreta ahora en la hecatombe de nuestra forma de vida y de nuestro nivel de vida.  Ante tal perspectiva, y poco a poco, en una suerte de “síndrome de Estocolmo”, vamos anhelando una salvación de ese destino aunque sea a base de renuncias, de asentir a cualquier clase de reforma o de recorte.  El método es viejo, y redivivo en el presente.  Que cada cual juzgue.

17 enero 2012

REALIDAD Y REDES SOCIALES.

Tengo cada vez más claro que habitamos (Jean Baudrillard dixit) la “cultura del simulacro”.  Así es.  La realidad, la de cada día (en el supuesto de que exista como sucesión de acaecimientos tangibles y objetivos), parece no contar demasiado en los medios de comunicación; en estos, y en las redes sociales, se revela como más genuina la reconstrucción y reinterpretación de los hechos que los hechos mismos.  Tal vez sea porque no nos gusta el orbe tal y como es, y porque el Poder, en si mismo, se caracteriza por su constructivismo.  De este modo, las realidades de diseño se transmiten, por imposición u ósmosis, a los mass media y, desde ellos, a las redes sociales, en las que se digiere todo ello sin dificultades apreciables.  Hasta los más críticos de los medios y de las redes reconstruyen y reinterpretan por medio del prisma de la subjetividad y de la ideología. Nace así lo que podríamos denominar realidad revelada; se trata de un rediseño de los hechos, en el que lo blanco se torna negro, lo nocivo en saludable e, incluso, el verdugo deviene víctima.  Si añadimos a este fenómeno el pensamiento Tweed , esa expresión del Ser en ciento cuarenta caracteres,  tenemos el círculo completo.  Pensemos que, a finales de la Antigüedad, y desde los primeros tiempos medievales, allá por el Bajo Imperio y, más tarde, durante la Alta Edad Media, el lenguaje se había empobrecido hasta tal punto que ya nadie podía expresar, ni comprender en su totalidad, la variedad de matices y sutilizas que ofrecía el latín clásico.  El renacimiento cultural carolingio no fue sino un intento de recuperar esa riqueza lingüística.  Pero el lenguaje es, en realidad, un reflejo del pensamiento; era éste el que se había empobrecido.  En relación con ello, las redes sociales de nuestros días (mucha tecnología para tan poco, mucho traje para tan parco cuerpo) parecen arrastrarnos a una sintaxis de aforismo  y simplicidad, expresión, quizás, de un pensamiento débil y elemental, cuyas consecuencias en el futuro pueden ser nefastas si aceptamos que la realidad es simulacro.

10 enero 2012

IMPLOSIÓN

Tiempos de economía.  Es de lo que se habla, lo que se teme, lo que provoca desazón en estos días de ladina mudanza.  Como si lo económico existiese al margen de lo demás (de lo político, de lo social, de lo cultural, de lo vivencial) y sus hechos pudieran ser encerrados en una suerte de laboratorio conceptual poblado de técnicos y expertos especialistas.  Pero no es así.  La realidad económica está embebida de la realidad global y se desenvuelve en ella.  Las decisiones son políticas y sus contextos de aplicación, concretos y contenidos en una estructura social y cultural.  También el Poder, y las influencias.  Tal vez por ello, zozobran cada día quienes, so pretexto de competencia en la materia, emiten opiniones terciadas o inconclusas acerca del déficit, de la deuda o del crecimiento.  La implosión financiera, o bing bang inverso, que está en la base de la crisis actua,l se produjo a pesar de los técnicos, quizá porque no sólo el amor es ciego, sino también la avaricia a la que nada pone freno cuando va unida al subjetivismo de la falta de patrón monetario.  Y se intentó recomponer los restos a base de más de lo mismo: dinero virtual, inexistente, sin cimientos, sin patrón y sin activos.  A partir de ahí, se advierte el desconcierto de los opinantes cuando nos dan clases aceleradas y vanas sobre conceptos primordiales de economía.  Pero esos conceptos ya no sirven.  El bing bang inverso del universo financiero ha hecho nacer un nuevo cosmos en el que, muy probablemente, esas nociones de manual para idiotas se tornan inservibles.

21 noviembre 2011

BIPARTIDISMO.

Aprovecho los comicios recién oficiados para glosar, de manera sucinta, la cuestión del “bipartidismo”.  Viene ello al caso porque, en los últimos tiempos, se escuchan críticas a ese tipo de distribución del sufragio y de la estructura partidaria como contraria al necesario pluralismo.  Y el caso es que el bipartidismo es una elección de los votantes.  Cuando, como en el caso de España, existen dos grandes partidos con opciones de llegar al gobierno, es ello el resultado del voto de los electores.  Se puede aducir que los partidos pequeños o sin representación tienen difícil la entrada en el parlamento por su menor capacidad de acceso a los espacios electorales, a las subvenciones de cara a la campaña, etc.    Pero las elecciones del 20 N muestran que esos partidos pueden acceder cuando se dan las circunstancias precisas y los ciudadanos están dispuestos a votarlos.  UPyD, el partido de Rosa Díez, es tal vez un caso paradigmático: en los anteriores comicios obtuvo un escaño y, en estos últimos, cinco.  Por tanto, no culpemos sólo al sistema del bipartidismo que, en si mismo, no es ni bueno ni malo, sino el resultado de las preferencias ciudadanas.  Sólo si pensamos  que los demás, los otros, habitan en una minoría de edad permanente (y es ello el fermento del totalitarismo) que les incapacita para la decisión política, podemos criticar al bipartidismo que, en realidad, no existe en las democracias, pues hay una multiplicidad de partidos y de posibilidades electorales.  Otra cosa es que no todos obtengan la confianza de sus compatriotas.

15 noviembre 2011

TIEMPO DE MUDANZA

Así andamos, en la vorágine preelectoral que, esta vez, es menos vorágine y más agua mansa.  Estamos entre embotados, tal vez por la sensación de pescado vendido, y atemorizados por esa bestia del bosque que se ha dado en llamar “los mercados”.  Pensamos más en la prima de riesgo que, verbigracia, en la levedad del ser.  De este modo, ni hay demasiada euforia entre los adeptos del presunto vencedor, ni demasiado rechazo en los otros, resignados y pasivos ante lo que se antoja ineluctable, con el rumor de fondo de la quiebra o de la intervención, en esa pérdida de soberanía que está suponiendo la mezcla del euro con  la crisis, en esa insaculación de gobiernos supuestamente técnicos (Italia como paradigma) sin aquiescencia ni sufragio ciudadano.  Es el modelo no democrático del “todo europeo” que, hasta ahora, no se había extendido a las partes.  Hasta ahora, porque presiento tiempos de excepción, con el “autoritarismo” disfrazado de necesidad tecnocrática.  Nos quejábamos de los políticos al uso, esa “casta” de la que decíamos tantas cosas.  Pues bien.  Esa casta nos representaba, tanto en el sentido jurídico-político (sufragio) como en otro sentido más sutil que nos dice que los políticos no se fabrican aparte, sino que salen de entre nosotros mismos.  Y no sé yo si se podrá predicar lo mismo de los tecnócratas (¿), a los que nadie elige, y que parecen más brotados de un consejo de administración privadísimo que de la lucha darwiniana en los entresijos de un partido político.  Al final, la crisis, los mercados y el no pensamiento único van a hacer grandes, en nuestro recuerdo, a esos profesionales de la política a los que tanto denostábamos.

22 agosto 2011

AGOSTO

Languidece ya agosto y el otoño se avisa rudo.  Bajo el calor irrespirable, un piélago de peregrinos ha caminado su fe, o sus ansias de lo que sea, bajo la ojeada desafiante de algunos intolerantes y ante el estupor de los, como quien suscribe, se sienten indiferentes.  Al mismo tiempo, el pánico económico se extiende por doquier y la liga de fútbol no consigue iniciarse por una convocatoria de huelga.  Represión en Siria.  Gadafi acorralado. Ya no hay, parece, serpientes de verano, propias de otros tiempos en los que el estío cursaba sin noticias.  Ya no.  La realidad, genuina o fabricada, embiste una y otra vez, nos estropea el día que se prometía feliz, impide nuestro nirvana veraniego.  Imaginemos qué puede venir después, cuando ni siquiera estemos amparados por la impresión de dolce far niente que el mes que termina notifica a nuestras mentes.

10 agosto 2011

POVES

Entre el murmullo de fondo de este mes vacacional jalonado de graves dificultades financieras, distingo los dichos de un futbolista que deja de serlo, de un chico aún joven. Se trata de  palabras lapidarias que han dado la vuelta al orbe.  En el caldo de cultivo de los indignados, este chico ha dicho que el capitalismo es muerte y los bancos, candidatos a la purgación por el fuego.  A pesar de la ternura que inspira el joven, no tengo más remedio que emparejarlo con las  víctimas de la LOGSE o de algún germen ni identificado que afecta al raciocinio.  Si el capitalismo es mercado, este es una manera de asignar los escasos recursos con una cierta eficiencia.  En la economía, como en la vida, hay siempre un coste de oportunidad; dictaduras del proletariado como la soviética hubieron de elegir qué producir, así como retrasar el paraíso para tiempos futuros.  Sólo hay dos maneras: o lo recursos los asigna el mercado o el Gran Hermano con su dedazo burocrático.  Y en el mercado está el dinero.  Los períodos históricos con circulación monetaria más generalizada fueron etapas con más libertad y con sociedades más abiertas. Frente al feudalismo, la evolución socioeconómica de la Europa bajomedieval; frente a la sociedad señorial del Antiguo Régimen, la revolución industrial y el capitalismo.  Que alguien ayude al ex futbolista para desengancharse de esa secta ideográfica  (que no ideológica) a la que pertenece sin saberlo.  No hay peores barrotes que aquellos de los cuales ignoramos su existencia.

05 julio 2011

El estío es, en general, alegre.  La luz, y la plenitud de la naturaleza, llaman al optimismo. Pero, alcanzada cierta edad, tiene asimismo algo de melancólico.  Los veranos se van haciendo más cortos y no se anuncian ya como un piélago de promesas, sino como la realidad del calor y del presente.

26 junio 2011

DOS RELECTURAS.

Me zambullo en  el estío con dos relecturas.  Albert Boadella y Michio Kaku, un actor y un físico polígrafo.  El primero, en “Adiós, Catalunya”, traza una especie de autobiografía en la que carga contra el sectarismo catalanista, al tiempo que relata la persecución sufrida por él mismo por enfrentarse a los cantores y gestores de su propia tribu.  Entretenido y con buena sintaxis, puede ser útil para plantearse algunas cosas sobre esa enfermedad denominada nacionalismo. No leer en caso de no disponer de un sentido crítico capaz de expandirse en todas las direcciones.  El segundo, “Hiperespacio”, es otra divulgación más sobre los progresos de la Física desde el siglo XIX, pasando por Einstein, hasta nuestros días.  Trata, esencialmente, sobre la presencia de otras dimensiones, además de las tres que conocemos y de la cuarta o temporal.  Encomiendo asimismo su lectura, en este caso para adquirir un cierto desapego de las diatribas diarias y tomar otras perspectivas para así engrasar el pensamiento.  Ambas lecturas pueden ser, por otra parte, un tratamiento contra el anquilosamiento ideológico.

11 junio 2011

INDIGNADOS.

Entre otras cosas, la Democracia, al menos la democracia real y palpable, no adjetivada,  la que Gustavo Bueno denomina como realmente existente, es, entre otras cosas, representatividad.  Ello supone que la soberanía, expresada a través del sufragio, se enuncia institucionalmente mediante los representantes elegidos en un marco de pluralismo o pluripartidismo.  Cualquier alternativa a este sistema, el peor de los sistemas  exceptuando a todos los demás, como se atribuye a Churchill, ha devenido siempre, hasta el presente, en totalitarismo.  El fascismo, verbigracia,  se exteriorizó como superación de la débil democracia liberal y de la partitocracia;  el propio Primo de Rivera, en la España de los años veinte, justificó su golpe de Estado como acción contra los profesionales de la política.  Para el marxismo-leninismo, y para el maoísmo o el trotskismo, la democracia formal o burguesa debería ser sustituida por la verdadera democracia, la del partido único y la dictadura del proletariado.  A partir de todo ello, es difícil encajar el actual movimiento de los indignados, que toma el nombre de un librito lleno de lugares comunes y que sigue la estructura de los libelos decimonónicos, fuera de una pura deriva antidemocrática.  La concentración en lugares públicos de ciudadanos que únicamente se representan a sí mismos, pues la verdadera representación es la de las urnas (expresada recientemente), no tiene más relevancia que  otra congregación de ciudadanos enfadados por algo concreto:  el aborto, una ley laboral, etc.  Además, el apoliticismo o transversalismo que parecen denotar nos recuerda más al corporativismo social de los sistemas fascistas y/o autoritarios que a un verdadero intento de regeneración democrática.

25 mayo 2011

INDIVIDUOS

Somos seres sociales porque precisamos de los otros.  Es esa una obviedad de manual básico.  Pero también es cierto que la individualidad es la gran contribución de la especie humana, cuyo proceso evolutivo, en lo biológico y en lo cultural, en lo orgánico y en lo cognitivo, ha dado nacimiento  a esta realidad intransferible de lo personal.  Y debemos velarla porque, siguiendo a Roberto Ardrey (que ya lo escribió a principios de los setenta), nuestra parte individual es la que más nos aleja de lo puramente zoológico.  Parece, no obstante, que la masa, la de Ortega, repunta de nuevo y adquiere protagonismo a través, sobre todo, de las llamadas redes sociales, como ya glosamos en un post anterior.  En relación con ello, yo creo que los derechos son, sobre todo, individuales; conciernen más a las personas que a los grupos o a los colectivos.  La lucha por la libertad ha sido, y es, sobre todo, una lucha por los derechos de los individuos en cuanto personas, en cuanto seres únicos, irrepetibles y unívocos.  Si el colectivo predomina sobre sus átomos, como ocurre con el nacionalismo, con los fanatismos religiosos y con los totalitarismos de distinto signo, se pierde la propia noción de lo que es un derecho.  Desconfiemos, pues, de quienes postulan felicidades colectivas.  Sólo son mensajeros de un futuro liberticida.

24 mayo 2011

DEMOCRACIA REAL

La única democracia real es la que disfrutamos, si aceptamos el concepto de realidad en su acepción exacta.  En puridad, no es un buen sistema, es el peor de los sistemas exceptuando todos los demás (Churchill dixit).  Hay tal vez quienes imaginan que se trata de una democracia formal y burguesa, o tal vez de una dictadura de la partitocracia, en cuyo caso sería otra la verdadera democracia: la de Hitler, la de Stalin, la orgánica del franquismo o la castrista.  Pero en general, y ensueños aparte, tenemos la democracia que tenemos y, en ella, los ciudadanos se expresan implantando su voto en una urna cada cuatro años.  También esto les parece poco a los “amigos” de la “libertad verdadera” (considerada al gusto de cada uno).  Pues a mí me parece mucho. Evita, verbigracia, que una reunión cualquiera de ciudadanos y ciudadanas, espontánea o no, se erija en depositaria de algún tipo de soberanía y en representación del todo por la parte, sinécdoque política que se repite con frecuencia.  Y es que, al final, no hay mejor manera de medir lo que los gobernados piensan que el recuento de las urnas.  Pero ellas no suelen gustar a quienes tienen una idea precisa del futuro para imponer al resto.  Sólo les gustan cuando son favorables a sus delirios.

18 mayo 2011

REDES SOCIALES

Poseen, en apariencia, las redes sociales, una cara grata y positiva.  En principio, el propio concepto de red nos remite a la idea de relaciones horizontales y no jerárquicas.  Las interrelaciones sociales, limitadas tradicionalmente a la proximidad física y territorial, se amplían a todo el orbe.  Pero algo hay que no acaba de convencerme.  Igual que un disparo o una alarma de incendio generan, o pueden generar, un efecto estampida en cualquier masa de personas reunidas en un determinado espacio, ese efecto estampida puede darse asimismo en las llamadas redes sociales.  Basta con dar con la tecla, con las palabras, con la soflama precisa  para forjar lo que se persigue, esto es, la movilización visceral o el linchamiento moral y simbólico de quien se salga del carril.  La credulidad, la ignorancia, la respuesta conductista y condicionada, complementan el impulso inicial y hacen el resto.  Por eso desconfío de eso que se está dando en llamar democracia digital, la del plebiscito diario y tecnológico en la gran asamblea de la Red.  No pensemos que lo que llamamos nuevas tecnologías ( ya no  tan nuevas) son la panacea: puede ocurrir que esa comunidad o masa de seres humanos enganchados a cualquier tipo de dispositivo fijo o móvil, que los relaciona en el ciberespacio en todo tiempo y lugar, sea la base de una pérdida de  individualidad y de reflexión serena.  Por todo ello, me gusta la Red (ya no podríamos vivir sin ella de una manera razonable), pero me gusta en su medida, pues su exceso, unido a la falta de sentido crítico y de pensamiento autónomo, podría ser el comienzo de un arduo futuro opresivo y lleno de peligros, de una pesadilla para los amantes de la libertad.

03 abril 2011

REFLEXIÓN.

La Historia, historiografía debería decirse, es, según los manuales, la ciencia que reconstruye y revela nuestro pasado.  Toda reconstrucción genera, a la postre, una nueva arquitectura.  En el caso de la Historia, la ideología constituye la argamasa que mantiene en pie el edificio.  Se ofendan lo que se ofendan los historiadores oficiales, la ideología está siempre presente en su trabajo, muy diferente del que llevan a cabo los químicos o los astrónomos.  Y ello va en aumento cuando se estudian períodos próximos, aunque pasados.  Se decía, antaño que, para hacer historiografía, debía mediar, con el lapso estudiado, un determinado número de años.  Hoy en día, esa convención parece estar en desuso y nuestros historiadores se sienten capaces para analizar y rehacer lo más reciente sin menoscabo alguno de su solidez científica.  Es así como el trabajo historiográfico parte de la propaganda para llevar a la propaganda, como origen y conclusión de un mismo estudio.  Alguien del gremio debería plantearse este tipo de cuestiones epistemológicas y gnoseológicas.  Es el único medio, a mi juicio, de que los discursos se vuelvan plausibles.  Se trata de evadir el deductivismo sectario que tanto se practica.

10 marzo 2011

INDIVIDUOS

Robert Ardrey, etólogo y ensayista, aseveraba, allá por 1970, que lo que más nos aleja de lo zoológico, y nos acerca a lo divino, es nuestra individualidad, esa característica tan humana. Somos seres sociales, es indudable, y necesitamos de los otros desde que nacemos, pero somos, también, sujetos. El gran progreso de la humanidad, tecnología aparte, es el crecimiento de esa parte indivisa que nos singulariza uno a uno, que nos hace únicos y nos extrae del mecanicismo de la colmena. Orbitamos en un todo, inseparables del mismo, como las partículas cuánticas, pero nuestras trayectorias son aleatorias e indeterminadas.

En general, algunas de las grandes ideologías de los siglos XIX y XX convirtieron al individuo en una entidad subsidiaria del universo social y limitaron su libertad en nombre del bien común. El marxismo, el fascismo y el nacionalismo fueron exponentes claros; incluso el anarquismo, aparentemente individualista, cayó en esa lacra.

Sin individuos, una sociedad desfallece y se vuelve totalitaria. El individualismo, que no el egoísmo (su corrupción, a la manera de la demagogia para la democracia aristotélica), es factor de libertad y progreso. Hoy, en una sociedad aparentemente individual (sólo aparentemente) se postulan, en el mundo de la empresa y en el de la reglamentación, teorías y medidas que asaltan al individuo. Se confunde individualismo con hedonismo y pensamiento débil, y ello se filtra en el discurso psicosociológico, en los planes de estudios y en la dinámica grupal de las empresas. Aunque parezcamos viajar hacia la cúspide del ser humano personal, es pura impresión virtual e ideográfica; estamos más cerca del mundo orweliano que del paraíso que soñaron los libertarios.



24 enero 2011

PRESENTE

Tiempos de mudanza y aflicción, aun cuando no sean compatibles según el aforismo clásico. Concluyeron los buenos tiempos, los de “ponnos otra y que se debe”, los de abundancia y dispendio. El cosmos regido por ese Dios omnipotente, bueno y omnisciente que es el Estado parece tambalearse, porque esa deidad burócrata ya no es omnipotente, no puede prometer y sufragar la satisfacción de las necesidades de sus súbditos/ciudadanos. Eso sí, todavía henchido de bondad, vela por todos nosotros en forma de leyes y trabajos que protegen la salud o cualquier otra cosa que al Leviatán se le ocurra preservar. Y, en cierto modo, sigue aumentando su omnisciencia. Mas temo que la pérdida de la omnipotencia le vaya conduciendo desde la bondad a la maldad manifiesta. Como un organismo mutante que invade vidas y resortes, que custodia y asfixia, va tornando difusa la distinción entre el Todo y sus átomos constitutivos, cada vez menos individuales.

En tiempos de aflicción, no hacer mudanza. Nuestro Dios estatal, el Leviatán que sustentamos, ya no puede obedecer ese aforístico mandado: aflicción y mudanza se intercalan en un caleidoscopio de colores fríos y pestilentes.



22 enero 2011

IDEOGRAFÍAS

    Los grandes ideólogos ya no venden. Sus soflamas sistemáticas hieden a “lugar común” y nadie tiene interés en la lectura de espinosos mamotretos llenos de apotegmas precursores de algún tipo de totalitarismo. Pero no es que nos hayamos vuelto, de repente, más lúcidos. Simplemente ocurre que la ideología (aquel conjunto de ideas sobre la sociedad y el mundo, Weltanschauung para los pedantes) ha devenido en “ideografía”: a partir de un magma de imágenes inconexas, representamos el universo de lo conocido y lo desconocido sin nexos intermedios, porque no se trata ya de un lenguaje discursivo, ni siquiera articulado, sino de sensaciones que entran por la vista y afectan a las emociones. No digo yo que el “homo politicus” del siglo XX fuera menos emocional y más cerebral, sino que intentaba justificar sus desmanes como surgidos de algún tipo de idea sobre el pasado o el futuro.

  La ideografía crea nuevas religiones laicas, sin Dios reconocible, pero religiones al fin y al cabo. Verbigracia: el ambientalismo o ecolatría, que se nutre más de imágenes que de conceptos, más de supersticiones (eso sí, paracientíficas) que de hechos y procesos. Es así como nacen las religiones, a partir de una fe inquebrantable en cierta suerte de principio dogmático. Después, se van expandiendo poco a poco desde la periferia del poder hasta el poder mismo, que se va imbuyendo del discurso haciéndolo suyo, moldeándolo a su imagen y semejanza. Vean “Ágora”, el filme de Amenábar, y encontrarán un paradigma de todo ello en la Alejandría de la Antigüedad. Sí. Los grandes ideólogos han muerto: larga vida a los grandes ideógrafos.